Sunday, May 29, 2016

El fundador

En San Xoán de Sistallo, obispado de Mondoñedo, a 2 de junio de 1710,
"In Dei Nomine amen. Sepan cuantos esta escritura de testamento vieren como, yo, Don Francisco Verdes Montenegro, vecino del Coto de San Pelayo dos Redos, feligresía de San Juan de Sistallo, Dueño de la Casa do Pazio, solar del apellido de Verdes, hijo legítimo de Don Bartolomé de Verdes y de Juana Montenegro, Señores que fueron de dicha Casa do Pazio, estando de partida a ejercer el oficio de Corregidor de la Villa de la Puebla de Sanabria fuera deste Reyno de Galicia, temiendo me llegue la Muerte […] dispongo que mi cuerpo sea enterrado en la Iglesia Parroquial deste dicho Lugar de San Juan de Sistallo en la sepultura que tengo en la capilla mayor della propia de mi Casa y sus descendientes".
Como administrador regio de la Puebla de Sanabria, en Zamora, Francisco Verdes Montenegro gozaría de amplios poderes en materia civil y judicial en la villa y en todos los pueblos de su territorio, desde presidir los ayuntamientos y asegurar el buen estado de las obras públicas hasta supervisar la hacienda local y administrar la justicia real. Un cargo sin duda apetecible en tiempos de paz, pero que entrañaba riesgos considerables en tiempos de guerra como aquellos. A mediados del año de 1710, cuando aceptó el nombramiento real, a propuesta del Conde-Duque de Benavente, en cuyos territorios se encontraba la Puebla de Sanabria, la Guerra de Sucesión entre los partidarios de Felipe V y los austracistas partidarios del Archiduque Carlos de Habsburgo llegaba al que muchos consideran un año decisivo. Mientras las tropas del Archiduque hacían importantes avances en Aragón y Madrid, sus aliados portugueses dirigían con codicia su mirada a plazas como la Puebla de Sanabria, próximas a la frontera con Portugal.

La Puebla de Sanabria, Zamora
Don Francisco Verdes Montenegro era consciente de todo esto cuando supo que se le propondría para el cargo de Corregidor en la primavera del año 1710. A sus 54 años, viudo desde hacía 10 y siendo hidalgo de sangre notorio, con rentas y casa solar de su apellido en las localidades de San Juan de Sistallo y Santa María de Villapene, en Lugo, la idea de terminar tranquilamente sus días como líder de su comunidad, disfrutando de una envidiable posición social y lejos de los escenarios principales de la guerra debía ser tentadora. ¿Por qué acepto el cargo?

Don Francisco fue, junto con sus cinco hermanos, el primero en llevar el apellido Verdes Montenegro en la forma compuesta que luego se transmitió entre sus descendientes. Nació el 5 de febrero de 1656 en la feligresía de San Juan de Sistallo, en el actual municipio de Cospeito, Lugo. Su madre, Juana, fue hija del Capitán de Infantería Juan de Sanjurjo Montenegro, "hijosdalgo de sangre notorio con solar de su casa", natural de San Jorge de Rioaveso. Su padre, Bartolomé de Verdes, hidalgo de Villapene, le precedió como Señor de la Casa Do Pazio o Dopacio.

El pazo gallego era una casa señorial rural que, al mismo tiempo que constituía el eje social de una comunidad, era una unidad económica. Si nos atenemos a la descripción realizada por los meticulosos Informantes del Real Consejo de Órdenes en agosto y septiembre de 1730 con motivo de las pruebas a las que se sometió Juan Diego Verdes Montenegro, hijo de Francisco, para vestir el hábito de Santiago, vemos que la Casa Dopacio, solar ancestral de los Verdes, se ajusta bien a este modelo:
"[...] nos guió a una como colina que está a medio cuarto de legua de la iglesia parroquial desta feligresía, y en la mitad della ay una Torre muy antigua bien alta y cuadrada; y en cada cuadro una ventana larga pero angosta, de arco, y sin ventanas de madera. Y la Torre es toda de piedra sillería; y está cubierta de pizarra, con su cruz de hierro con la figura de un gallo movible en la cúpula; y por la parte del norte está llena de yedra, y muestra estar bien cimentada y firme. Y en la parte de Oriente tiene inferior a ella una casería larga en la que hay diferentes puertas para uso de las .. y para recoger ganados mayores y menores a uso de aldea. Y toda esta casa y Torre está cercada de un corralón muy grande, murado de pared alta y algo desmoronada. Y la entrada de este corralón es alta y cuadrada, toda de sillería y cubierta de pizarra, con puertas viejas y maltratadas; y en ellas un martillo grande de hierro para llamar; y encima desta Portada consta una piedra grande en que están las mismas armas y divisas que reconocimos y describimos en el reconocimiento de la sepultura de esta parroquia de Villapene, sin otra diferencia que el que en las armas y divisas del escudo de la Portada se distingue todo mejor que en el escudo de dicha sepultura por estar menos gastado, aunque se reconoce ser muy antiguo".

Pazo de Bermudez de Castro

El escudo que vieron los Informantes en la portada de la Casa Dopacio en Villapene era el de los Verdes, pero cuando visitaron las sepulturas de Bartolomé de Verdes y Juana de Montenegro en la capilla mayor de la iglesia parroquial de San Juan de Sistallo, se encontraron con un escudo algo distinto; un escudo que sería el primer manifiesto en piedra del nuevo linaje surgido de la unión de los apellidos de esta pareja, padres de Francisco. Dejemos de nuevo que sean los Informantes quienes lo describan:
"Junto al altar mayor, al lado del evangelio hay una sepultura levantada su lápida como dos dedos del plano y piso de la iglesia; y dicha lápida es toda de una pieza, y bien grande y al parecer de piedra de sillería; y ésta, dijo el cura, era la sepultura dotada propia de la Casa y familia de Verdes Montenegro desta feligresía. Y habiéndola reconocido en su presencia hallamos en dicha lápida, en la cabeza della a la parte del altar, un escudo de armas bien labrado y cincelado; con su orla, morrión y capacete; y en él su plumaje; cuya divisa son dos cuarteles en que está partido dicho escudo. El primero y a la derecha de él le atraviesa de arriba a abajo una faja de cuatro dedos de ancho, un poco ladeada, y en la circunferencia de dicha faja hay ocho aspas o cruces, correspondiéndose cada par de ellas con igualdad; y en la orla de este cuarto que coge la mitad del escudo está escrito lo siguiente Verdes. En el otro cuartel que está a la izquierda del escudo se ve la figura y divisa de una M grande, y encima della una corona grande también; y en la orla o circunferencia deste cuartel está escrito con letras grandes también lo siguiente Montenegro. Y más abajo del escudo, al pie de la sepultura se lee lo siguiente: está sepultura es de Don Bartholomé de Verdes y de Doña Juana Sanjurjo Montenegro, su muger. Año de 1696."
Recreación del escudo de la tumba de Bartholomé de Verdes
y Juana Sanjurjo Montenegro, 1696

En este verde y señorial entorno rural vivía Francisco de Verdes Montenegro con los siete hijos varones que había tenido con su mujer Antonia de Castro Baamonde, fallecida en 1700, cuando en 1710 Don Antonio Alfonso Pimentel, X Conde-Duque de Benavente, Grande de España de los llamados de inmemorial, le propuso para Corregidor de la Puebla de Sanabria. Aparte de la obligación y el honor de prestar servicio a su Rey y Señor natural, es probable que Don Francisco tuviese otro motivo para aceptar el comprometido oficio para el que se le nombraba, y que no sería otro que el de impulsar la carrera de sus hijos. Aun sin saber los detalles y circunstancias que rodearon el vertiginoso ascenso de cuatro de éstos -Fernando, Pascual, Juan Diego y Miguel- en la aristocracia administrativa borbónica durante las tres décadas siguientes, lo cierto es que casi con certeza en los orígenes de este ascenso estuvo el patronazgo del Conde-Duque de Benavente.

Tras hacer testamento en San Juan de Sistallo en junio de 1710 con la premonición de su próxima muerte, Francisco llega a la Puebla de Sanabria el 1 de agosto y se encuentra con que las tropas al mando del marqués de Bay abandonaban la villa para dirigirse a Berganza. Según relata Francisco en una carta al Conde-Duque de Benavente fechada el 10 de agosto, la salida de las tropas fue inmediatamente aprovechada por el enemigo, cuyos regimientos causaron numerosas bajas en la caballería real acantonada en la Puebla. La carta, escrita con el enemigo acampado a la vista de los muros de la ciudad, refleja una angustia contenida. Dice Francisco que quedan pocas tropas en la plaza y que se encuentran faltas de dinero y de artillería, y que los vasallos observan con inquietud que se quiere traer a la zona el escenario de la Guerra. Su premonición fue acertada, en septiembre las tropas portuguesas entran en la Puebla y Francisco resulta muerto, no se sabe bien si durante los combates o ajusticiado por el enemigo una vez ocupada la ciudad.

Carta de Don Francisco Verdes Montenegro al Conde-Duque de Benavente
La muerte de Don Francisco, hidalgo gallego y Corregidor de la Puebla de Sanabria, no fue en balde. No solo fue el "primer" Verdes Montenegro, sino que sus servicios a la Casa de Benavente probablemente abonaron el sorprendente ascenso social de sus hijos en sólo una generación. En octubre de ese mismo año, su hijo segundo, Fernando Verdes Montenegro y Castro, de 28 años, constaba en documentos como Contador de la Casa y los Estados del Conde-Duque de Benavente, lo cual probablemente sería una importante plataforma para su siguiente destino. Pocos años más tarde, le vemos en la Corte como Contador de Su Majestad en la Contaduría Mayor, mientras su hermano Juan Diego le sustituía al frente de la Contaduría de los Estados del Conde-Duque.

En 1724, Fernando era nombrado Ministro de Hacienda tras la abdicación del rey Felipe V en su hijo Luis y, en 1728, miembro del Consejo de Indias, mientras Juan Diego era ya en 1730 Contador Principal del Ejercito y del Reino de Valencia, cargos a los que luego sumaría el de miembro del Consejo de S.M. en el Tribunal de la Contaduría Mayor y Real Administrador de los Abastos y Rentas de Valencia. Otro hermano, Pascual, participaría también de la onda expansiva familiar al convertirse en Tesorero del Ejercito de Andalucía; lo mismo que Miguel, Colegial de Salamanca en 1719, Oidor de la Cancillería de Valladolid en 1738, miembro del Consejo de Órdenes en 1740 y Juez Protector de las iglesias de los territorios de la Órdenes Militares desde 1758 hasta su muerte en 1767. Y todo ello, en alguna medida, puede atribuirse al impulso del fundador.


Francisco de Verdes Montenegro fue tatarabuelo de Joaquín Verdes Montenegro, nacido en Valencia en 1804, tatarabuelo de mi madre, María del Patrocinio Valverde Verdes Montenegro.

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