Tuesday, November 7, 2017

El corregidor y la molinera

“Había un molinero honrado
que ganaba su sustento
con un molino arrendado
y era casado con una moza
como una rosa
tan guapa y bella
que el Corregidor, madre,
se prendó de ella.”

(romance que inspiró El Corregidor y la Molinera de Manuel de Falla)

Inés era una joven altiva y muy guapa, como lo había sido su madre. Cuando Don Francisco de Zubera y Castellar, párroco de la localidad abulense de Poyales del Hoyo, próxima a Arenas de San Pedro, la bautizó, siendo una recién nacida, en el invierno de 1665, anotó en el libro sacramental: “hija de padres desconocidos”. Pero en realidad todo el pueblo sabía que la niña era hija del Corregidor de la villa, el muy ilustre Don Francisco de Benegassi y Luján, natural de Arenas, quien había sucumbido a la belleza embrujadora de una moza del lugar.


Don Francisco era viudo y tenía 55 años cuando conoció a la madre de Inés durante su corta estancia como Corregidor en Poyales del Hoyo. Pertenecía a una de las familias más importantes de Arenas e, incluso, de Castilla. A Arenas había llegado su padre, Juan de Benegassi y Luján, tras ser nombrado por el Duque del Infantado, señor territorial de la villa, alcalde ordinario por el Estado de los Hijosdalgo. Este Juan de Benegassi era a su vez nieto de un caballero italiano llamado Giovanni Battista Vivaldo de Benegassi, perteneciente a una familia noble de origen piamontés instalada en Génova hacia el año 1390. Vivaldo de hecho fue embajador de la República de Génova ante el Rey Felipe II. Pero nunca regresó a Italia. Tras casarse en Toledo con una joven de esa ciudad fundó la rama de la familia Benegassi en España.

Genealogía de Don Inés de Benegassi, nacida en Poyales del Hoyo, Ávila
Los Benegassi españoles lograron situarse al cabo de una generación entre las principales familias de la nobleza media de Castilla gracias al enlace entre Francisco, hijo de Vivaldo, y doña Mariana de Luján, abuelos del Corregidor y bisabuelos de Inés. Los Luján eran, junto con los Vargas y los Zapata, una de las tres poderosas familias que constituían la nobleza original de Madrid. Habían llegado a Madrid, procedentes de la localidad de Pina de Ebro, en Aragón, en el año 1375, cuando Miguel Ximénez de Luxán, 4º abuelo de Mariana, acompañó en su viaje a Castilla a la reina Doña Leonor de Aragón, esposa del rey Juan I de Castilla. Tras llegar a Madrid, Miguel Ximénez de Luxán se estableció en la localidad de Illescas, donde casó con Catalina, hermana del confesor real, el poderoso Don Fernando de Illescas, y hermana también de los obispos de Sigüenza y de Zamora.

El segundogénito de Miguel y Catalina, Don Pedro de Luján, fue Camarero (jefe de la Cámara) del rey Juan II de Castilla y amigo de Don Álvaro de Luna, válido del Rey, quien casi le arrastra en su primera caída en el año 1444. Se le recuerda sobre todo por haber comprado en el año 1450 en pública subasta unas casas que tras una serie de reformas convertiría en Casa y Torre de los Lujanes, situadas en la entonces llamada plaza de San Salvador, hoy Plaza de la Villa de Madrid. Murió en 1472 y fue enterrado en su propia capilla, en el monasterio de San Francisco en Madrid.

Genealogía de Mariana de Lujan, tatarabuela de Francisco de Benegasi, Corregidor de Poyales en 1665-1667
La hermana de éste, doña Catalina Jiménez de Luján, contrajo matrimonio con Juan Fernández de Villanuño, Contador Mayor de Castilla durante el reinado de Juan II. Ya viuda, doña Catalina obtuvo facultad real para fundar el 12 de marzo de 1454 un mayorazgo con el apellido y armas de los Luján a favor de Diego, su primogénito. Estaba dotado con las casas principales de la familia en frente de la desaparecida iglesia de San Juan, en lo que hoy se conoce como la Plaza de Ramales, además de nueve tiendas en el arrabal de Madrid, por el lado de la Puerta de Guadalajara, y de los llamados Bienes de Torrejoncillo. Además de don Diego de Luján, la pareja había tenido otros dos hijos: Fernando de Luján, que fue obispo de Sigüenza y Pedro de Luján, de quien descendía Inés. Este último contrajo matrimonio con su prima, doña Leonor de Vargas, que aportó como dote las antiquísimas casas de los Vargas en la Morería, vecinas a la Plaza de la Paja, que habían pertenecido a Iván de Vargas, quien había tomado posesión de Madrid en 1085 en nombre del Rey Alfonso VI de León y Castilla. En ellas se afirmaba había vivido San Isidro Labrador, sirviente de Iván, donde también había realizado el famoso milagro del pozo.

De Pedro de Luján y Leonor de Vargas nació Juan de Luján, llamado "El Comendador", quien fue Regidor de Madrid y también Gobernador de Elche. Pero Don Pedro de Luján también tuvo otro hijo fuera del matrimonio llamado Juan “el Bastardo” o de “El Arrabal”, bisabuelo de Mariana, a su vez bisabuela de Inés. De él sabemos que tenía su residencia en la llamada Plaza de El Arrabal, así llamada por encontrarse fuera de la muralla medieval de la Villa, ocupando el lecho desecado de una laguna -conocida después como la laguna de los Lujanes- donde al parecer en los primeros tiempos de la villa se podían cazar patos. La plaza de El Arrabal fue transformada en 1590 por Felipe II en Plaza Mayor de Madrid y, al parecer, el emplazamiento exacto de las casas de Juan de Luján “el Bastardo” se encontraba en lo que actualmente se conoce como la Casa de la Panadería, situada en la fachada norte de la plaza.

Muralla medieval de Madrid y laguna de los Lujanes, donde hoy se asienta la Plaza Mayor de Madrid
Este Juan de Luján debió ejercer una gran influencia sobre los otros nobles que controlaban la Villa, pues en una carta fechada en diciembre de 1476 la misma reina Isabel La Católica le requería su apoyo para atraer a su causa en contra de Juana la Beltraneja a la levantisca nobleza madrileña:


Lo que tenía que decirle Diego de Villanuño a Juan de Luján en nombre de la Reina Isabel, era que ésta le rogaba y encargaba que pusiese en práctica lo que el Duque del Infantado le pidiese. El duque había sido el encargado de someter a la villa de Madrid a la autoridad de los Reyes Católicos, operación que había completado desde el punto de vista militar a principios de 1476, pero que debía ser consolidada políticamente asegurándose la lealtad de la nobleza. Juan de Luján debió cumplir cabalmente el encargo de los reyes pues en abril de 1477 éstos le nombran miembro de su Casa con un sueldo anual de 40.000 maravedíes, que al parecer era una suma muy importante de dinero en la época.

Según una hipótesis no suficientemente comprobada (ver Luján, Emilio. Luján, historia de un linaje madrileño. Madrid, 2011), Juan de Luján “El Bastardo” habría acompañado a Cristóbal Colón en su segundo viaje a América en 1493. Allí, según se afirma, habría sido alcalde de La Isabela, el primer asentamiento español en el Nuevo Mundo. Pero en 1494, tras participar junto con el contador Bernal Díaz de Pisa en la elaboración de un memorial contra Colón con el que pretendían denunciarle ante los reyes por sus malos tratos a indios y cristianos, habría sido mandado a ejecutar por el Almirante bajo la acusación de traición y sodomía.



Su hijo Rodrigo de Luján, abuelo de doña Mariana, heredó tras la muerte de Juan de Luján "el Bastardo" -que las fuentes oficiales fechan en 1497- el mayorazgo de los Lujanes de “El Arrabal”. Había contraído matrimonio con su prima Catalina de Luján, hija del Comendador Juan de Luján, que, como hemos dicho antes era medio hermano de su padre. El Comendador testó en 1513 y, a su muerte, su hija Doña Catalina se convirtió en heredera de las antiguas casas de los Vargas en el barrio de la Morería.

Inés de Benegassi era pues, gracias a la biología, descendiente de un prominente linaje madrileño que todavía daría algunos personajes notables, como Francisco de Benegassi y Luján (Arenas de San Pedro, 1656 - Milán, 1742), caballero de Calatrava, poeta y dramaturgo, sobrino de Inés por parte de su padre; y el hijo de éste, José de Benegassi y Luján (Madrid, 12 de abril de 1707 – Madrid, 18 de abril de 1770), también poeta y dramaturgo de fama en su tiempo.


A pesar de estos antecedentes, o precisamente a causa de ellos, los lugareños de Poyales miraban a Inés, hija natural del que fuera Comendador de la villa, con una mezcla de respeto y envidia, vileza y familiaridad, que les llevó a ponerle el prosaico mote de “la Benegasa”. Pero Inés creció, guapa y orgullosa, y tuvo la satisfacción de que su hidalgo padre, antes de morir, la reconociese públicamente como su hija y le diese su apellido. Cuando Inés contrajo matrimonio a los 23 años en la iglesia de Nuestra Señora de Gracia con un guapo mozo de su edad, llamado Francisco Martín de Diego, ya no era la niña que el párroco ocultó en el libro de bautizados bajo el rótulo “hija de padres desconocidos”, sino la hija de don Francisco de Benegassi y Luján, como consta en su partida de matrimonio del año 1688.

Inés murió relativamente joven, justo antes de cumplir los 40 años, rodeada por su marido, su hijo Antonio, de 15 años, y su hija Ana, de 5. El párroco al anotar el hecho en el libro de difuntos de la parroquia, en un postrero gesto de respeto, del todo inédito en un pueblo de labradores en el siglo XVII, le dio el tratamiento de doña Inés.

"Yo sé que he de morir, pero ignorando
estoy el cuándo, para disponerme;
con que, para lograr el no perderme,
dispuesto vivo, pues ignoro el cuándo.

De Dios la gran piedad me está llamando;
¿pues cómo tardo tanto en resolverme?
Ya voy, Señor, ya voy, sin detenerme,
pues que sois Vos el que me está esperando.

¿Qué es el mundo, el aplauso, la hermosura?
Pantanos que embarazan la jornada.
¿Y esto detiene? Sí, ¡fiera locura!

Pues alto ya, cuidado a la llamada
de quien la salvación nos asegura;
que lo demás es polvo, sombra, nada"

(José de Benegasi y Luján, Obras líricas y jocoserias, p. 11)


Doña Inés de Benegassi fue tatarabuela de Clemente Valverde, tatarabuelo de mi madre, Mª del Patrocinio Valverde Verdes-Montenegro.

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