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Wednesday, June 15, 2016

Firmas

Un amigo me ha dado la idea de hacer un post con las firmas que he ido encontrado durante la investigación genealógica familiar. La idea me ha gustado porque entre libros sacramentales, padrones y demás documentos variopintos que consulta el investigador en fríos archivos de todo tipo, las firmas son posiblemente de los pocos recuerdos vivos que podemos encontrar de alguien que hace mucho que se ha ido.

Francisco de Verdes Montenegro, Corregidor de la Puebla de Sanabria
n. en San Juan de Sistallo el 05.02.1656 (8º abuelo)

Juan Diego Verdes Montenegro y Castro, Caballero del Hábito de Santiago,
del Consejo de S.M. y Contador Principal del Reino de Valencia
n. en San Juan de Sistallo en diciembre 1690 (7º abuelo)

Fernando Verdes Montenegro y Castro, Caballero del Hábito de Calatrava,
del Consejo de S.M. en el de Indias y su Ministro en el de Hacienda
n. en San Juan de Sistallo en abril 1682 (7º tío abuelo)

Sunday, May 29, 2016

El fundador

En San Xoán de Sistallo, obispado de Mondoñedo, a 2 de junio de 1710,
"In Dei Nomine amen. Sepan cuantos esta escritura de testamento vieren como, yo, Don Francisco Verdes Montenegro, vecino del Coto de San Pelayo dos Redos, feligresía de San Juan de Sistallo, Dueño de la Casa do Pazio, solar del apellido de Verdes, hijo legítimo de Don Bartolomé de Verdes y de Juana Montenegro, Señores que fueron de dicha Casa do Pazio, estando de partida a ejercer el oficio de Corregidor de la Villa de la Puebla de Sanabria fuera deste Reyno de Galicia, temiendo me llegue la Muerte […] dispongo que mi cuerpo sea enterrado en la Iglesia Parroquial deste dicho Lugar de San Juan de Sistallo en la sepultura que tengo en la capilla mayor della propia de mi Casa y sus descendientes".
Como administrador regio de la Puebla de Sanabria, en Zamora, Francisco Verdes Montenegro gozaría de amplios poderes en materia civil y judicial en la villa y en todos los pueblos de su territorio, desde presidir los ayuntamientos y asegurar el buen estado de las obras públicas hasta supervisar la hacienda local y administrar la justicia real. Un cargo sin duda apetecible en tiempos de paz, pero que entrañaba riesgos considerables en tiempos de guerra como aquellos. A mediados del año de 1710, cuando aceptó el nombramiento real, a propuesta del Conde-Duque de Benavente, en cuyos territorios se encontraba la Puebla de Sanabria, la Guerra de Sucesión entre los partidarios de Felipe V y los austracistas partidarios del Archiduque Carlos de Habsburgo llegaba al que muchos consideran un año decisivo. Mientras las tropas del Archiduque hacían importantes avances en Aragón y Madrid, sus aliados portugueses dirigían con codicia su mirada a plazas como la Puebla de Sanabria, próximas a la frontera con Portugal.

La Puebla de Sanabria, Zamora
Don Francisco Verdes Montenegro era consciente de todo esto cuando supo que se le propondría para el cargo de Corregidor en la primavera del año 1710. A sus 54 años, viudo desde hacía 10 y siendo hidalgo de sangre notorio, con rentas y casa solar de su apellido en las localidades de San Juan de Sistallo y Santa María de Villapene, en Lugo, la idea de terminar tranquilamente sus días como líder de su comunidad, disfrutando de una envidiable posición social y lejos de los escenarios principales de la guerra debía ser tentadora. ¿Por qué acepto el cargo?

Don Francisco fue, junto con sus cinco hermanos, el primero en llevar el apellido Verdes Montenegro en la forma compuesta que luego se transmitió entre sus descendientes. Nació el 5 de febrero de 1656 en la feligresía de San Juan de Sistallo, en el actual municipio de Cospeito, Lugo. Su madre, Juana, fue hija del Capitán de Infantería Juan de Sanjurjo Montenegro, "hijosdalgo de sangre notorio con solar de su casa", natural de San Jorge de Rioaveso. Su padre, Bartolomé de Verdes, hidalgo de Villapene, le precedió como Señor de la Casa Do Pazio o Dopacio.

Saturday, May 21, 2016

Los Verdes Montenegro



El relato de hoy no es sobre una persona, sino sobre un linaje; concretamente sobre el linaje que ha inspirado este blog familiar: los Verdes Montenegro.

Los Verdes Montenegro tienen su solar original en las localidades de Santa María de Villapene y San Juan de Sistallo, en el actual municipio de Cospeito, Lugo. Es una comarca que hoy en día se conoce como Terra Cha, o Tierra Llana, y que es parte de una región, Terra do Miño, declarada por la Unesco como Reserva de la Biosfera. El doble apellido Verdes Montenegro se originó tras el enlace en 1643 de Bartolomé de Verdes, natural de Santa María de Villapene, y Juana de Sanjurjo Montenegro, nacida en el lugar de Villamartín, feligresía de San Jorge de Rioaveso. Juana era hija natural del Capitán de Infantería Juan de Sanjurjo Montenegro y de Antonia de Lastra, solteros, y descendía de María Vélez Ladrón de Guevara, pariente de los Condes de Oñate. Tanto los Verdes como los Sanjurjo Montenegro eran hidalgos de sangre notorios: hijos y nietos de hidalgos con casa solar de su apellido, reconocidos como tales en los padrones judiciales, poseedores de escudo de armas que exhibían en sus casas, con derecho a ser enterrados dentro de la iglesia y exentos del pago de pechos e impuestos.

Los expedientes de nobleza para ingresar en las órdenes de Santiago y Calatrava de algunos de los descendientes de esta pareja, consultados en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, proporcionan valiosa información -aunque de ardua lectura- para reconstruir la genealogía y circunstancias originales de este linaje en el siglo XVII. Esa información está basada en testimonios de testigos recabada directamente en la zona entre los años 1717 y 1745 por los Informantes juramentados del Consejo de Órdenes, quienes además, por orden regia, tenían poder para solicitar acceso a libros sacramentales, testamentos y padrones, de todo lo cual dan meticulosa cuenta por escrito con el celo propio de un documentalista moderno.


Friday, March 18, 2016

El sargento Ángel Rodríguez


Sobre con la hoja de servicio del Sgto. Rodríguez
Acudí puntualmente a la cita en el Cuartel de Intxaurrondo en Donostia. Tras identificarme en la garita de entrada, un vehículo de la Guardia Civil conducido por un joven y amable guardia con acento gallego se acercó a recogerme. El guardia, que no se separaría de mi lado durante mi visita a las instalaciones, me condujo a lo largo de pasillos, salas y puestos de control hasta llegar al sitio indicado. Allí me esperaban un grupo de guardias civiles que al vernos entrar se pusieron de pie y comentaron entre sí "éste es el hombre". Una vez les hube mostrado mi identificación, uno de ellos se adelantó y de un modo casi solemne me hizo entrega de un sobre estampado con el sello confidencial. "Este es el expediente del Sargento D. Ángel Rodríguez", me dijo. Me estremecí ligeramente. Muchos años después de que la memoria del sargento se desvaneciese con la última persona que le conoció, yo, un descendiente suyo le recibía de vuelta a la vida al coger ese sobre que me entregaban hombres del Cuerpo al que perteneció.

Santa Cruz de las Ermitas
Ángel era gallego, como el guardia que me escoltó durante mi visita al cuartel de Intxaurrondo. Nació a principios de marzo de 1834 en el bonito pueblo de Santa Cruz de las Ermitas, en Orense, durante una madrugada que seguramente sería fría y lluviosa. Su madre, Sabina, tuvo un parto difícil. El padre, Manuel, temiendo por la vida del niño, le administró el bautismo de socorro y le dio el nombre del ángel de la Guarda, a quien nombró su abogado. Ángel sobrevivió, creció y se hizo labrador como su padre y sus abuelos.

Primera fotografía tomada a un guardia civil,
en Reinosa, Santander, hacia 1857.

Sin embargo, el chico parecía estar animado por ese impulso que, incluso antes de que la migración a la ciudad se convirtiese en un fenómeno generalizado, llevó de siempre a algunos jóvenes -los más aventureros, los más díscolos o los más ambiciosos- a abandonar la aldea de sus padres.

Con 20 años deja el pueblo para ingresar como quinto en el ejército. Estuvo un año destinado en Cantabria, pero en septiembre de 1855 decide incorporarse a la Guardia Civil, cuerpo que había sido creado por el Duque de Ahumada apenas 11 años antes. En su hoja de servicios se le describe como un joven de pelo y ojos negros, tez morena, nariz y estatura regular. Su primer destino fue Badajoz, pero en abril de 1862, con 28 años, sería enviado al puesto de Villanueva de la Vera, en Cáceres, donde conoce a una joven del lugar, Gregoria Sánchez, 5 años menor que él, con la que es autorizado a casarse dos años después.