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| Iglesia de Nuestra Señora de Gracia Fotografía de Juan Carlos Hernández Torres, con permiso de sus herederas |
Por orden del Rey
El rumor era cierto. Don Vicente Caballero y Llanes Enríquez de Guzmán, Caballero del hábito de Santiago y Corregidor e Intendente General de Hacienda, Guerra, Justicia y Policía de la ciudad de Toledo y su provincia -a la cual pertenecía Poyales en esa época- había emitido el 16 de septiembre un decreto en nombre del Rey por el que mandaba a todos los ayuntamientos, cabildos, concejos, corregidores, alcaldes mayores y ordinarios, ministros de justicia y demás personas de las ciudades, villas y demás lugares de la provincia a que tuviesen a Don Francisco del Castillo y Cabrera por su subdelegado para las diligencias de Única Contribución y obedeciesen sus autos y mandamientos. Éste, en uso de esos poderes, el 14 de diciembre de 1751 emitió desde Arenas un edicto por el que hacía saber a todos los vecinos, cabezas de casa y habitantes de la Villa del Hoyo que en el plazo de 15 días debían proceder a formar sus relaciones con indicación de nombres, apellidos, oficio, hijos, criados y bienes. El Ayuntamiento de la Villa del Hoyo debía garantizar el cumplimiento de estas disposiciones.
