Saturday, May 21, 2016

Los Verdes Montenegro


El relato de hoy no es sobre una persona, sino sobre un linaje; concretamente sobre el linaje que ha inspirado este blog familiar: los Verdes Montenegro.

Los Verdes Montenegro tienen su solar original en las localidades de Santa María de Villapene y San Juan de Sistallo, en el actual municipio de Cospeito, Lugo. Es una comarca que hoy en día se conoce como Terra Cha, o Tierra Llana, y que es parte de una región, Terra do Miño, declarada por la Unesco como Reserva de la Biosfera. El doble apellido Verdes Montenegro se originó tras el enlace en 1643 de Bartolomé de Verdes, natural de Santa María de Villapene, y Juana de Sanjurjo Montenegro, nacida en el lugar de Villamartín, feligresía de San Jorge de Rioaveso. Juana era hija natural del Capitán de Infantería Juan de Sanjurjo Montenegro y de Antonia de Lastras, solteros, y descendía de María Vélez de Guevara, hija de los Condes de Oñate. Tanto los Verdes como los Sanjurjo Montenegro eran hidalgos de sangre notorios: hijos y nietos de hidalgos con casa solar de su apellido, reconocidos como tales en los padrones judiciales, poseedores de escudo de armas que exhibían en sus casas, con derecho a ser enterrados dentro de la iglesia y exentos del pago de pechos e impuestos.

Los expedientes de nobleza para ingresar en las órdenes de Santiago y Calatrava de algunos de los descendientes de esta pareja, consultados en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, proporcionan valiosa información -aunque de ardua lectura- para reconstruir la genealogía y circunstancias originales de este linaje en el siglo XVII. Esa información está basada en testimonios de testigos recabada directamente en la zona entre los años 1717 y 1745 por los Informantes juramentados del Consejo de Órdenes, quienes además, por orden regia, tenían poder para solicitar acceso a libros sacramentales, testamentos y padrones, de todo lo cual dan meticulosa cuenta por escrito con el celo propio de un documentalista moderno.


Si bien no hay nada en los orígenes de este linaje que lo distinga de la miríada de familias hidalgas que poblaban una España obsesionada con el rango y la pureza de sangre, a principios del siglo XVIII se produjo una notable expansión de esta familia fuera de Galicia, acompañada de un rápido ascenso, por parte de algunos de sus  miembros, entre las élites de la España borbónica surgida de la Guerra de Sucesión.

Don Bartolomé de Verdes y Doña Juana de Sanjurjo Montenegro tuvieron seis hijos, todos varones. Uno de ellos, Francisco de Verdes Montenegro, el heredero de la Casa Dopacio, que así llamaban en la zona a la casa solar de los Verdes, fue bautizado en la feligresía de San Juan de Sistallo el 14 de febrero de 1656, y con 22 años contrajo matrimonio en 1678 con Antonia de Castro Baamonde. Antonia era hija de Pedro de Castro Basanta e Inés Tenrreiro de Lago y Baamonde, quienes, al igual que los padres del contrayente, aparecían en los padrones judiciales de sus localidades como “hidalgos notorios libres de Servicio y del pago de pechos”. Tuvieron siete hijos varones, una circunstancia que incluso de no haber sido nobles de sangre les habría hecho acreedores a la hidalguía.

Iglesia románica de Santo Estevo de Rivas do Miño.
Foto de Pablo Font: http://pablofont.blogspot.com.es/
Los siete hermanos Verdes Montenegro pronto dejaron Sistallo -y, de hecho, todos menos uno dejaron el reino de Galicia- para perseguir destinos más elevados, produciéndose una auténtica eclosión del linaje. Blas Verdes Montenegro fue abad de Santo Estebo, en Rivas de Miño, Lugo; el primogénito, Francisco, también tomó los hábitos y fue Arcipreste de Óbrigo y abad en Benavides, obispado de Astorga, antes de convertirse en Prior de San Juan de Caaveiro; Gabriel fue colegial del Colegio Mayor de Oviedo en Salamanca y murió joven, siendo canónigo de la catedral de Jaén; Miguel, también colegial de Salamanca, sería nombrado en 1738 Oidor de la Cancillería de Valladolid y años después Juez Protector de los territorios de la Órdenes Militares; Fernando en Madrid se convertiría en miembro del Consejo de Su Majestad en el Supremo de Indias y, luego, en Ministro del Despacho Universal de Hacienda; Pascual en Tesorero del Ejercito en Andalucía; y, finalmente, Juan Diego, mi séptimo abuelo, pasó a Valencia, donde sería Contador Principal del Reino y del Ejercito de Valencia y miembro del Consejo del rey Felipe V en la Contaduría Mayor.


De estos hermanos, tres -Fernando, Pascual y Juan Diego- entroncaron además mediante matrimonio con familias de la nobleza titulada, fundando sendas ramas de los Verdes Montenegro en Madrid, Sevilla y Valencia. Así, Pascual contrajo matrimonio en 1725 en Sevilla con Catalina Solís Fernández de Córdoba, nieta de Nicolás Fernández de Córdova Ponce de León, Marqués de la Granja; Juan Diego en 1730 en Valencia con María Anna Tárrega y Sanz de la Llosa, nieta de los marqueses de Malferit y futura marquesa de Benemejís; y Fernando en 1731 en Santiago de Compostela con Jacinta de Gayoso Arias Ozores, hija de los condes de Amarante.

Pruebas de nobleza de Fernando Verdes
Montenegro para el hábito de Calatrava
Seguramente con el objeto de obtener carta de naturaleza definitiva como nobles y allanar el camino de su vertiginoso ascenso en la aristocracia administrativa borbónica, tres de estos siete hermanos probaron nobleza en las órdenes de Santiago y Calatrava. Fernando recibió el hábito de Calatrava en 1716, Juan Diego el de Santiago en 1730 y Miguel, también el de Santiago, en 1740. Así iniciaban una práctica familiar que continuaría con la siguiente generación. En un mismo año, el de 1745, probaron nobleza para ingresar en la Orden de Santiago cinco primos Verdes Montenegro: los hermanos Verdes Montenegro y Gayoso -Antonio, José y Pedro-, hijos de Fernando, nacidos todos en Madrid; el hijo de Pascual, Francisco Ignacio Verdes Montenegro y Solís, nacido en Sevilla; y el primo de los anteriores, Francisco de Paula Verdes Montenegro y Tárrega, de Valencia, mi sexto abuelo, hijo de Juan Diego y futuro marqués de Benemejís.

Los logros de este exitoso clan dejaron testimonio arquitectónico, de forma que el escudo de armas de los Verdes Montenegro pasó de adornar la relativamente modesta casa solariega de los Verdes en Santa María de Villapene a coronar la fachada del magnífico pazo que se hizo construir Fernando Verdes Montenegro en San Juan de Sistallo y a presidir la entrada del llamado Palacio de los Escrivá en Valencia, adquirido por su hermano Juan Diego.

Palacio de los Escribá, Valencia
Pazo de Sistallo
Otros descendientes famosos de Don Bartolomé de Verdes y Dª Juana Sanjurjo Montenegro, nacidos en tiempos más recientes, son José Verdes Montenegro y Páramo, (Valencia, 1866), eminente médico tisiólogo e intelectual, miembro de número de la Real Academia de Medicina, que murió en Madrid en 1942, y José Verdes Montenegro y Montoro (Madrid, 1865), profesor de filosofía e importante militante del PSOE en tiempos de la Guerra Civil. Ninguno de los dos era, sin embargo, descendiente de los siete hermanos Verdes Montenegro y Castro, de Sistallo, sobre los que trata principalmente este artículo.
El Dr. José Verdes Montenegro y Páramo. Fuente: Real Academia Nacional de Medicina


Nota sobre la genealogía publicada: los apellidos que se muestran en la genealogía se han copiado con muy pocos cambios de los expedientes de Fernando y Juan Diego Verdes Montenegro para ingresar en las órdenes militares de Calatrava y Santiago. Este criterio se apoya en que esos eran los apellidos con los que, de acuerdo con el testimonio de testigos contemporáneos, eran conocidos en sus lugares de orígen los padres, abuelos y bisabuelos de los pretendientes al hábito. No he alterado el orden de los apellidos para ajustarlos a las reglas contemporáneas de transmisión de los apellidos -apellido del padre seguido de apellido de la madre- pues éstas se fijaron en España en el último cuarto del siglo XIX. Hasta entonces la regla más extendida era que sólo se transmitiese el apellido paterno, salvo en el caso de las familias nobles, que utilizaban varios apellidos familiares, en un orden no sujeto a reglas fijas y que a menudo venía dado por algún tipo de exigencia testamentaria o por el deseo de dar preminencia al apellido de mayor relevancia social. A modo de ejemplo, en nuestro árbol, Francisco y sus hermanos, hijos de Bartolome de Verdes y Juana de Sanjurjo Montenegro no usan el apellido Sanjurjo de la madre, sino el apellido Montenegro, que queda así unido al paterno. De igual manera, un hermano de Juana, Antonio, es mencionado en el padrón como Antonio de Montenegro y no Sanjurjo Montenegro como su padre y su hermana. Asimismo, la madre de los hermanos Verdes Montenegro, era conocida en su época como Antonia de Castro Baamonde, a pesar de que Baamonde era solo el segundo apellido de su madre, Inés Tenrreiro de Lago.


2 comments:

  1. Extraordinaria y rigurosa investigación. Maravillosas ilustraciones y fotografías.

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  2. Gracias! Algunos aspectos de la investigación continuan, pues como digo en el post, la lectura de los expedientes de las órdenes militares es un trabajo arduo por la dificultad de leer la letra de los escribanos de la época. A lo mejor tengo que retocar o complementar algunos detalles del arbol genealógico de los siete fantásticos ;-)

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