Friday, March 18, 2016

Wagner llega a Madrid

Calle de San Vicente Ferrer, Madrid
Era madrileño, nacido en la calle de San Vicente Alta (hoy San Vicente Ferrer) y bautizado el 23 de enero de 1843 en la madrileña iglesia de San Ildefonso. Pero su apellido delataba su sangre italiana. Su abuelo, Vincenzo Morelli, había venido de Roma hacia 1785 y se había casado con una madrileña llamada Rafaela Abad.

Quizás por eso el joven Fructuoso José Morelli, al que todos llamaban simplemente José, se sintió atraído por la música y no adoptó el oficio de encuadernador de su padre Manuel. De hecho, apenas le conoció, pues se enroló en el ejército y desapareció de la vida de su hijo cuando éste era aún un niño de muy corta edad. Su madre también le abandonó pronto para fundar un nuevo hogar lejos de Madrid, en San Roque, Cádiz, donde se casó con un Sargento de Carabineros y murió, aun joven, de sobreparto.

Sentó plaza en el ejército, con solo 13 años, y allí pasó su primera juventud hasta que, con 21 años, en julio de 1864, se dio de baja del Batallón Provincial nº 43 de Madrid, acuartelado en el convento de San Francisco. Curiosamente, y este es uno de los muchos enigmas con que nos encontramos al tratar de reconstruir su biografía, en junio del año anterior aparece entre los alumnos premiados del Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, y en marzo de 1864, antes de producirse su baja del ejército, entre los alumnos de ese mismo conservatorio que, junto con músicos de las orquestas del Teatro de la Zarzuela y el Teatro Real, interpretarían, por primera vez, la música de Wagner en Madrid. ¿Cómo podía estar a la vez el joven Morelli enrolado en el ejército y estudiando música en el Conservatorio? ¿Quién pagaba sus estudios? No lo sabemos.

El estreno de Wagner en Madrid tuvo lugar bajo la dirección del gran maestro Francisco Asenjo Barbieri y, para hacernos una idea de la relevancia de este evento, recordemos que en esa época prácticamente la única forma de disfrutar de la música era presencialmente y, por tanto, los asistentes que llenarion el salón grande del Conservatorio de Música en el Teatro Real aquel 13 de marzo de 1864 fueron los primeros madrileños en escuchar, seguramente boquiabiertos, los acordes de la Marcha Freudig begrüßen wir die edle Halle del Acto II de Tannhäuser ejecutados por, entre otros, un joven trompa de 21 años llamado Fructuoso José Morelli. 


El Teatro Real de Madrid, sede del Conservatorio en 1864

Francisco Asenjo Barbieri
El maestro Barbieri debió sentirse satisfecho con el trabajo del joven trompa, pues cuando dos años más tarde, en 1866, funda con Federico Chueca y Joaquín Gaztambide la Sociedad de Conciertos, precursora de la Orquesta Sinfónica de Madrid, le invita a participar. En los diarios de la época se recoge de manera expresiva la primera andadura de la que sería primera orquesta estable de España: "el Sr. Barbieri a fin de realizar su idea formó una numerosa y escogida orquesta de los más reputados instrumentistas de la corte, con un coro complementario y numeroso para las piezas de música vocal, reuniendo en totalidad 168 individuos.".

Los progresos profesionales de José Morelli le proporcionarían medios para una subsistencia decorosa. Según un informe del Conservatorio de música sobre los ingresos de sus ex alumnos destacados, en marzo de 1866 José, con 23 años, ganaba 8.000 reales de vellón, lo cual le situaba en la media de los ingresos recibidos por la mayor parte de los instrumentistas incluidos en la estadística.

Esto le permitió casarse y fundar una familia. En 1865, con 22 años, conoció a una joven de su edad que, aunque de buena posición, había dado a luz no hacía mucho a una niña, fruto de una aventura con un joven gaditano que la abandonó. A pesar de que en esa época algo así solía suponer un estigma social para una joven y para su familia, José Morelli pidió matrimonio a Mª Emilia Hidalgo, y se casaron en la madrileña iglesia de San Martín el 15 de mayo de 1866.

Al principio la joven familia se fue a vivir con los padres de la desposada, el Primer Profesor de Equitación del arma de Caballería, Don José Hidalgo y Terrón, y su mujer Dolores Antrás, en el domicilio de éstos en la calle de la Justa, aunque pronto se establecerían por su cuenta en el mismo barrio. En 1868 vino al mundo el primer hijo varón, al que pusieron por nombre José, como su padre y su abuelo materno. En 1869 nació un segundo hijo varón, Emilio, y en 1873 una niña, Patrocinio, a la que siguió Gonzalo en 1876. Finalmente, en 1881, cuando Mª Emilia y José tenían ya 38 años, vendría una hija tardía, Carmen.

Durante estos años se produjo un hecho que sería relevante en la carrera profesional de José Morelli y en la vida de la familia Morelli-Hidalgo del que, sin embargo, apenas sabemos nada: su incorporación, como Profesor de Música, al Real Cuerpo de Guardias Albarderos. Este cuerpo, el más antiguo del ejército español, había sido reorganizado en febrero de 1875 con la Restauración Borbónica, tras su supresión en 1868. Según Real Orden de 22 de febrero de 1875, el Cuerpo debía contar entre sus oficiales con 21 músicos. ¿Con motivo de esa reorganización, se incorporaría José Morelli como músico al Real Cuerpo de Guardias Alabarderos mediante oposición, una vía de entrada para los músicos civiles contemplada en los reglamentos? No podemos saberlo pues los expedientes de ese Cuerpo se perdieron durante la Guerra Civil. Pero lo cierto es que en una partitura conservada en la Real Biblioteca y cuya autoría se atribuye a Fructuoso J. Morelli aparece éste en 1878 como Profesor Músico del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos.

Guardias Alabarderos en el palacio de Oriente
Para las generaciones posteriores, estos años marcaron una especie de “Edad de Oro” familiar cuyos ecos han llegado hasta hoy a través de historias y leyendas transmitidas sobre todo de madres a hijas. Como en toda leyenda, en estas historias se mezclarían elementos de realidad con otros añadidos conforme a las interpolaciones o simplemente la imaginación del narrador. Según contaba Patrocinio Morelli Hidalgo a mi madre, su nieta, su padre, José Morelli, había sido “oficial de la guardia de corps, músico de cámara de la corte y profesor de equitación de las infantas de España”. También según Patrocinio, la posición de su padre le abrió las puertas de la buena sociedad madrileña a ella y a sus hermanos, “unos señoritos calaveras”; es decir, disipados, juerguistas y más bien irresponsables, como muchos “chicos bien” del Madrid decimonónico. Ella misma había sido educada, “como toda señorita, para montar a caballo 'a la española' y bordar en nipis", un delicado tejido traído de Filipinas.

Verdad o ficción, el hecho es que tras la muerte o la desaparición de José Morelli, hacia 1895, la familia parece entrar en barrena. Su viuda, Mª Emilia Hidalgo y Antrás, se muda con dos de sus hijos más jóvenes, Emilio y Carmen, del domicilio de la Plaza de los Mostenses, que ocupaba la familia todavía en vida de José Morelli en 1891, a una casa mucho más modesta en la entonces periférica calle Ferraz, donde ocupan algunas habitaciones. Patrocinio se va a vivir con su abuelo, José Hidalgo y Terrón, y en 1897 inicia una relación con Luis, un joven empleado sin recursos, último retoño empobrecido de los Verdes Montenegro y los Sanz de la Llosa, linajes nobles de Valencia. Tras peregrinar por varios domicilios en Madrid, cada vez más modestos y alejados del centro de la ciudad, en el año 1904 Patrocinio y Luis emigran a Alicante con sus hijas Emilia y Pilar. Patrocinio vuelve a los pocos años a Madrid, sola y sin recursos, acompañada únicamente por sus hijas y por su hijo Enrique, nacido en Alicante, que muere poco después, siendo aún un niño, en un accidente en el patio del internado donde se encontraba.


Sólo Dolores y Carmen, la hija mayor y la menor, sobrevivieron al naufragio económico gracias a su relación con una familia socialmente bien situada, los Torres París, en cuyo palacete de la calle de Lope de Vega vivían según el padrón municipal de los años 1900 y 1905. Carmen, de hecho, contraería matrimonio en 1906 en la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid con Julio Torres París, abogado, hijo del marqués de San Miguel de Grox y futuro magistrado. Tras la boda, Carmen marcó distancia con su familia. Pero la desgracia también le perseguiría. En noviembre de 1936, primer año de la Guerra Civil, su marido Julio Torres París, juez municipal de Carabanchel Alto, y sus dos jóvenes hijos, fueron hechos prisioneros por el Frente Popular y ejecutados sin proceso durante el reinado de terror que se impuso a raíz de los rumores de la existencia de una “quinta columna” en Madrid, que era zona republicana.

La historia de Fructuoso José Morelli, hijo del pueblo de Madrid, músico ante todo, y también la historia de su familia, parece dibujar un arco. Se inicia con una circunstancia triste, la de su condición de huérfano en el duro Madrid de mediados del XIX, describe una trayectoria ascendente sembrada de pequeñas victorias, progreso económico y múltiples acontecimientos familiares, y decae hasta volver a mostrarnos la dureza, la dispersión y la penuria que enfrentan los miembros de una familia que ha perdido a su personaje central.  La historia de muchas familias de entonces.




5 comments:

  1. Garbi dago nondik datorren zure musikarako zaletasuna ;-).

    Cuantos reales de vellón ganamos hoy en día?

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  2. Musikarako zaletasuna beharbada bai, baina ez dut heredatu bere trebetasuna musika jolasteko :-( beharbada hurrengo belaunaldia ;-)

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  3. Hoy en día algunos ganan más reales de vellón que otros :-) Un real de vellón equivalía a 0,25 pesetas, de forma que 8.000 reales de vellón serían 2.000 pesetas al año. Teniendo en cuenta los alquileres mensuales de los pisos en Madrid en esa época (45 pesetas un piso grande y bien situado) el salario de mi tatarabuelo parecía bastante razonable, sobre todo teniendo en cuenta que era un chavalín de 23 años cuando se realizó esa estadística.

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  4. Este retazo familiar me encanta, supongo que has dispuesto de alguna fuente oral para precisar "al que todos llamaban simplemente José". A partir de ahora cuando escuche algo del maestro Barbieri la sonrisa que esbozaré será doble.

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    1. Bueno, debo decir que en este relato en particular me he permitido algunas licencias literarias, entre ellas la de "al que todos llamaban simplemente José". Es una conjetura basada en que a menudo -aunque no siempre- firmaba "José Morelli" y en que en las partidas de bautismo de sus hijos, incluyendo la de nuestra bisabuela Patrocinio, se refieren a él como José Morelli y Encinas. Por otra parte es razonable pensar que siendo Fructuoso un nombre más largo se le llamase -y él se hiciera llamar- José. En cuanto a tradiciones orales, en lo que a mi respecta poca información me ha llegado. Recuerdo que nuestra abuela Emilia, que no llegó a conocer a su abuelo José Morelli, decía de él "que era italiano", lo cual no es correcto. Mi madre por su parte contaba que su abuela Patrocinio le había dicho que su padre, José Morelli, era músico, profesor de equitación de las infantas y miembro de la guardia de corps. Obviamente mezclaba las historias del propio José Morelli y de su suegro José Hidalgo Terrón, que sí fue un destacado profesor de equitación y militar. Ese será por cierto mi próximo personaje.

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