Wednesday, June 5, 2019

La familia Culebras

Soy consciente de las reacciones que puede despertar el título de la entrada de hoy en mi bitácora. Algunos pensarán que quizás se encontrarán con alguna historia morbosa sobre una familia de hechiceros. Otros querrán saber quién puede llevar un apellido como ese. Y no faltará quien pase de largo a causa de aquella superstición un poco andaluza de que no sólo decir, sino incluso escribir o leer el nombre de la bicha es de mal agüero.

Pues bien, vuestro servidor no sólo es poco supersticioso, sino que confiesa haber sido lector de Harry Potter y además ser un gran fan de la Casa de Slytherin, que es a la que pertenecen las personas más interesantes de la saga. Y todo el mundo sabe (bueno, no todo el mundo, pero si todo el que cuenta), que el emblema de la casa de Slytherin es una serpiente o, por qué no decirlo, una culebra.


Y dejo ya de dar rodeos para entrar en materia. La familia Culebras es parte de mi genealogía. Cierto que históricamente bastante relegados por los motivos que imagináis, pero una de las prerrogativas que tenemos los historiadores familiares es la de decidir a qué personas y familias de nuestro frondoso árbol devolvemos a la vida. Y me parecería injusto darle esa oportunidad a algunos antepasados sólo porque eran guapos, nobles y famosos y no dársela a los Culebras, que a lo mejor también eran guapos e incluso entrañables, pero no acertaron mucho con el apellido.

El apellido Culebras parece ser originario de la Alcarria, esa comarca que se extiende desde el sur de Guadalajara hasta el noroeste de Cuenca y roza el sureste de Madrid (Chinchón). La región es la quintaesencia de la España mesetaria, con sus paisajes recios y su arquitectura masculina.

Vista de Villalba del Rey y su entorno, en Cuenca

Puerta de Santa María, en Hita, Guadalajara

Desde ese núcleo original, el apellido Culebras se propagaría hacia el sur: hacia Albacete y Ciudad Real, donde, según un mapa del INE, hoy presenta junto con Cuenca, sus frecuencias más elevadas.


Y precisamente en una localidad de la Alcarria conquense llamada Gascueña, muy próxima a Villalba del Rey, nació hacia 1800 mi trastatarabuelo Ángel Culebras. He llamado esta mañana al padre Fernando, parroco de Villalba y de Gascueña para ver si podíamos localizar la partida de bautismo de Ángel, y me ha dicho que lamentablemente los libros parroquiales se han perdido para siempre. Al parecer el fachirrojerío de turno hizo fogatas con ellos durante la Guerra Civil.

Gascueña, Cuenca


Pero no todo se perdió. Gracias a que los libros parroquiales de la localidad de Denia se salvaron milagrosamente de la quema, he podido localizar la partida de bautismo de una hija de Ángel Culebras llamada María Ana, bautizada allí en abril de 1829. En la partida, se dice que el padre de la niña, era natural de Gascueña, trabajaba para el Resguardo y Rentas de Denia y era hijo de Francisco Culebras y de Josefa Berges, consortes, naturales y vecinos de Gascueña. Por ese asiento -que es casi una minibiografía- sabemos también que Ramona Sáez, la madre de la criatura, era natural de la parroquia de San Martín de Valencia -aunque sus padres eran de Requena- y que se había casado con Ángel en dicha parroquia.

Iglesia de la Natividad en Gascueña, Cuenca

Tres años y medio más tarde, Ángel Culebras aparece en una memoria donde se relacionan los empleados que componían la Real Hacienda en España a finales del año 1832. Sólo que para entonces ya no estaba en Denia, sino que había sido destinado a Utiel, que no era parte de Valencia como ahora, sino de Cuenca. Allí estaba como Administrador de Rentas Estancadas, que eran las rentas de la Corona provenientes de los estancos o actividades económicas monopolizadas por el Estado, un oficio muy poco adecuado para el antepasado de alguien ultraliberal como este servidor.

En Utiel nacería hacia 1836 mi tatarabuelo Nicolás Culebras, hijo de Ángel y de Ramona y hermano de María Ana, de cuya vida sabemos -al menos de momento- tan poco como de la de su padre, aunque al menos podemos afirmar que fue tan itinerante como la de éste.

Una calle de Utiel

Las noticias espigadas que tenemos de sus actividades profesionales indican que se dedicó a las obras públicas, al menos durante la mayor parte de su vida laboral. En enero de 1870, aparece en la lista de delineantes del Servicio de Obras Públicas del Ministerio de Fomento. Concretamente, era uno de los once delineantes destinados a las divisiones provinciales de ferrocarriles, con un sueldo de entre 600 y 800 escudos, aproximadamente la mitad de lo que ganaban los directores, situados en la parte más alta del escalafón. En 1879, sin embargo, Nicolás Culebras ya había dado el salto a la actividad privada, y le encontramos en Graus, Huesca, trabajando para los contratistas de las obras de construcción de la carretera entre Barbastro y la frontera francesa. Fue director y responsable de esas obras al menos hasta 1887, poco antes de su fallecimiento.

Graus a comienzos del siglo XX

En el terreno familiar, hacia 1866 Nicolás Culebras contrajo matrimonio con Concepción Verdes-Montenegro, natural de Valencia, que era hija de un notario de esa ciudad y bisnieta de Francisco Verdes Montenegro, marqués de Benemejís. La correspondiente partida de matrimonio tampoco se salvó de la quema de la Guerra Civil y no tenemos certeza del lugar y fecha exacta del enlace; pero si la pareja se casó en Valencia, domicilio de la novia, no vivirían allí mucho tiempo, pues en mayo de 1867 Concepción dio a luz a una niña en Barcelona, que fue bautizada con el nombre de su madre. Cuatro años más tarde, en agosto de 1871, nació también en Barcelona mi bisabuelo, Luis Culebras Verdes-Montenegro.

Lugar donde nació Luis Culebras Verdes-Montenegro en 1871

El siguiente hijo de Nicolás y Concepción -una niña llamada Amparo- nació dos años y medio más tarde, pero no en Barcelona, sino en Valencia. No sabemos -al menos de momento- si los Culebras-Verdes-Montenegro se encontraban allí viviendo en esas fechas o sólo estaban de paso. Pero lo cierto es que no mucho después del nacimiento de la pequeña Amparo, la familia se instalaría en la localidad de Graus, donde, como he comentado antes, Nicolás estaría a cargo de las importantes obras de la carretera. Allí nació Enrique Culebras Verdes-Montenegro en septiembre de 1877 y allí, a finales de enero de 1888, contrajo matrimonio Concepción, hija mayor de la familia. La típicamente ñoña reseña de la boda publicada en el Diario de Huesca sugiere que los Culebras Verdes-Montenegro debían de ser objeto de cierta consideración en la sociedad local.


Nicolás Culebrás debió morir en el transcurso de los dos años siguientes, pues en diciembre de 1890 Concepción Verdes-Montenegro aparece como viuda en el padrón de la villa de Madrid, donde se indica también que llevaba un año residiendo en la Corte junto con sus tres hijos solteros: Luis, Amparo y Enrique. Mucho debió cambiar la vida de esa familia tras la muerte de Nicolás con sólo 53 años. En apenas dos años, quizás incluso menos, pasaron de vivir una vida segura y confortable en una pequeña localidad del Alto Aragón, a una vida bastante más estrecha en un modesto piso de una urbe como Madrid, seguramente con el único sostén económico del hijo mayor, Luis, entonces de apenas 19 años.

Firma de Nicolás Culebras en 1871

Ya para terminar os contaré resumidamente qué fue de la vida de los hijos y los nietos de Nicolás Culebras y Concepción Verdes-Montenegro.

La hija mayor, Concepción, enviudó de su joven marido a los pocos años de casarse. Tuvo un único hijo, Fausto Álvarez Culebras, que nació en Valencia en 1893 y vivió una larga vida como maestro. En 1961 todavía aparecía en el Escalafón General del Magisterio publicado en el BOE, con cuarenta y un años de servicio a sus espaldas.

El menor de los hermanos, Enrique Culebras Verdes-Montenegro, vivió en Alicante hasta su fallecimiento a los 85 años, en julio de 1962. Tuvo una hija, Herminia Culebras, que se casó con un caballero llamado Florencio Giménez y dejó descendencia en esa ciudad.

Ámparo, que en el padrón de Madrid de 1890 era una joven soltera de 17 años, no aparece sin embargo en el de 1895, al menos viviendo con su madre. De ella no se han tenido más noticias.

Por último, Luis Culebras Verdes-Montenegro conoció hacia 1896-1897 a una joven madrileña, Patrocinio Morelli, con la que se casó en 1898. En mi familia se contaba que era profesor o maestro, pero de momento no he encontrado ninguna evidencia al respecto. En los primeros años del nuevo siglo emigró con su esposa  y sus dos hijas, Emilia y Pilar, de Madrid a Alicante, donde nació un hijo varón, Enrique, en 1905.


A partir de ahí se pierde la pista de Luis. Lo cierto es que Patrocinio volvió a Madrid hacia 1908 a vivir la vida dura que esperaba en esa época a una mujer sola con tres hijos que mantener. Las desgracias además continuaron persiguiendo a la pobre Patrocinio, pues a las penurias económicas se sumaría la pérdida del pequeño Enrique, que murió al parecer en un accidente en el patio del internado.


De las dos hijas de Luis y Patrocinio que sobrevivieron, sólo tenemos noticias concretas de Emilia, la mayor de las dos hermanas. Emilia decidió muy joven que cambiaría su apellido Culebras por Verdes-Montenegro, algo perfectamente justificable por razones obvias (podéis si no volver a leer desde el principio). Además en España no siempre ha regido la tiranía del apellido paterno, pues al menos la aristocracia históricamente disfrutó de la libertad de elegir casi a la carta de entre los apellidos paternos y los maternos, en función, por ejemplo, de obligaciones testamentarias u obedeciendo simplemente a razones de prestigio social. Y eso fue exactamente lo que hizo Emilia, mi abuela, no sé si por moderna o porque llevaba la aristocracia en vena. El hecho es que se adelantó a algo que es cada vez más normal en nuestros días. Bien por la abu.

Emilia contrajo matrimonio en 1925 en Tetuán, capital del protectorado de España en Marruecos, con un abogado llamado Luciano Valverde, con el cual tuvo numerosa familia. Murió en 1991 a los noventa y dos años. Y con Emilia pongo punto y final -al menos por ahora- a la saga de la familia Culebras de Gascueña, Cuenca. Si encuentro más datos ya habrá tiempo de ensanchar la historia de estos Slytherin.

Monday, April 22, 2019

La fundadora


Un aciago día de julio del año 1561, el cruel cabecilla de una banda de conquistadores españoles declarados en rebeldía frente al Rey ordenó que se atara a doña Ana de Rojas al rollo de la plaza mayor de la ciudad de La Asunción en la isla Margarita, en las Indias, y se le diera muerte delante de todos.

El cabecilla pasó a la historia con el nombre de "el Tirano" Aguirre, un asesino de rasgos psicópatas nacido en Gipuzkoa, quien, tras dar muerte a su jefe Pedro de Ursúa durante la fallida búsqueda de la mítica ciudad de El Dorado, inició una huida hacia ninguna parte en la que dejó un siniestro rastro de muerte y destrucción. A su furia no escapó la Margarita, donde durante cuarenta interminables días sometió a la desguarnecida y próspera población de indios y colonos españoles a todo tipo de vejaciones.

Pedro de Ursúa
Doña Ana de Rojas era una dama principal de la isla. Se cree que pudo haber nacido hacia el año 1515 en Santo Domingo, a donde habría llegado su padre, procedente de España, acompañando al almirante Cristóbal Colón. Era aún muy joven cuando fue llevada a la isla de Cubagua por sus parientes masculinos, movidos por la ambición de hacerse con la explotación de los ricos ostrales perlíferos, y quienes de paso se entregaron a la quimérica misión de intentar levantar allí, en medio de un páramo sin agua y sin vegetación, una ciudad, a la que llamaron Nueva Cadiz.

Reconstrucción de lo que pudo ser Nueva Cadiz en 1523