Friday, September 6, 2019

Hacia una historia genealógica de la isla Margarita


Presentación


Aunque este blog ha estado desde sus inicios principalmente dedicado a la historia de mis ascendientes maternos en España, no es la primera vez que escribo aquí sobre la genealogía de mi abuela paterna, que nació en la isla de Margarita (como se la conoce en Venezuela) o isla Margarita (como se la conoce en España), situada enfrente de las costas orientales de Venezuela. La historia de esa bonita isla, que en 1757 apenas tenía 10.000 habitantes, no deja de fascinarme.

En la entrada de hoy quiero compartir la experiencia de tres años de investigación en materia de historia familiar margariteña con quien que quiera conocerlos o crea que puede apoyarse en ellos para sus propias investigaciones. Quizás incluso algún lector se anime a escribirme para dejar caer un comentario, hacer alguna aportación o compartir conmigo sus propios viajes hacia el pasado de la isla.

He titulado este "informe" de una forma claramente audaz Hacia una historia genealógica de la isla Margarita, consciente de que en estos momentos todavía no hemos llegado allí. Pero mucha gente con orígenes margariteños está trabajando y sigue trabajando para desempolvar sus historias familiares y creo que si sumamos llegaremos a componer un mapa general. De momento presento mi propio trabajo de investigación como contribución a ese objetivo.

Objetivo de la investigación 


Construir el árbol genealógico completo de los linajes Rojas, Romero y otros relacionados que confluyen en mi abuela paterna, nacida en 1895 en la villa de Santa Ana del Norte, situada en la denominada Banda Norte de la isla de Margarita.

Es importante recordar que históricamente la Banda Norte (nombre que aparece en los libros sacramentales en 1713) incluía a la villa de Santa Ana del Norte y a otras localidades próximas como Los Hatos, Pedro González, Juangriego, Pedregales, La Vecindad, El Maco y Tacarigua.

Fuentes


a.) Imágenes digitales (no indexadas) de los libros sacramentales (libros de bautismos, matrimonios y defunciones) de parroquias de Margarita realizadas por Family Search y que abarcan en general el período 1709-1971 (la primera partida de bautismo es de diciembre de 1709), aunque en el caso de los registros parroquiales de Santa Ana del Norte las partidas de bautismo sólo llegan al año 1931 y las de defunción al año 1959.


b.) “Vecindario de toda la Isla de Margarita sacado por su Gobernador don Alonso del Río y Castro en el año de 1757 para acompañar la visita y representación conducida en enero de 1758; a los que se agregan diferentes testimonios y certificaciones y estado de la gente de armas “.

Como no se ha podido tener acceso directo al original del censo -que se custodia en el biblioteca de la Academia Nacional de la Historia en Caracas-, se ha consultado a través de una fuente secundaria: Gómez Rodríguez, Ángel, Libelo sobre la solicitud de declaratoria de La Asunción como patrimonio de la humanidad, sin fecha de publicación, página web:

 >>> Censo de la isla Margarita del año 1757

c.) Herrera Vaillant, Antonio, La estirpe de las Rojas. Editorial de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, 2007.

d.) Salazar Franco, José Joaquín (Cheguaco), Altagracia: tres nombres y un solo pueblo, 1991.


Dificultades


Algunos de los obstáculos encontrados para poder construir genealogías completas a partir de  los archivos parroquiales microfilmados de Santa Ana del Norte y de otras parroquias de la isla de Margarita han sido:
  1. Cierta dispersión y caos en la disposición de las imágenes dentro de los microfilmes de Family Search.
  2. Pérdida de algunos libros sacramentales completos (no se ha investigado la posibilidad de que existan físicamente, pero no hayan sido microfilmados).
  3. Libros sacramentales solo parcialmente conservados, con rotura de páginas, folios con tinta traspasada o tinta desvanecida, todo lo cual dificulta o impide la lectura.
  4. Partidas asentadas de manera descuidada por el párroco, en ocasiones con caligrafía de difícil o imposible lectura.
  5. Extractos de partidas con transcripciones realizadas de manera parcial o incorrecta a partir de los libros originales, bien por mala conservación de dichos originales bien por errores del párroco responsable de la transcripción (la mayoría realizadas en 1984-1991).
  6. Hijos naturales, no sólo por la omisión de uno de los progenitores en las partidas de bautismo, sino por la ausencia que supone de un documento importante para establecer la filiación como son las partidas de matrimonio de los padres de los bautizados, en la que como norma general se indicaban los padres de los contrayentes.
  7. Y además de todo lo anterior: falta de tiempo. A pesar de habérsele dedicado a este proyecto un número interminable de horas a lo largo de tres años para entender la organización de las imágenes dentro de los microfilmes, examinarlas una a una e indexar las relevantes, son demasiadas imágenes para un solo indexador.
Índice de los microfilmes de parroquias de Margarita en Family Search


Técnicas / metodología empleadas

  1. Creación de un índice general del contenido de los microfilmes de Family Search pertenecientes a Santa Ana del Norte y otras parroquias de la isla de Margarita con el objetivo de poder situar e identificar correctamente los libros sacramentales dentro de las colecciones de imágenes, facilitar la búsqueda de partidas y situarlas en contexto (por ejemplo, si pertenecen a un "libro de blancos" o a un "libro de pardos libres y esclavos")..
  2. Creación de una base de datos de casi 4.650 partidas sacramentales indexadas de manera crítica (es decir, descifrando nombres de difícil lectura por comparación con otros registros de la misma familia, corrigiendo errores del párroco al asentar las partidas, completando nombres omitidos en las transcripciones tardías realizadas en 1984-1991, añadiendo notas aclaratorias, etc.).
  3. Agrupación de registros conforme a criterios geográficos (población de nacimiento o matrimonio) y genealógicos (clústeres de apellidos con personas cuya filiación ha sido acreditada o puede ser acreditable de manera razonada). Esto ha contribuido a poder establecer de manera indirecta la filiación de una persona cuya partida de bautismo o de matrimonio no se conserva y, en general, a entender la "geografía" de linajes y familias.
  4. Análisis de la ocurrencia de padrinos de bautismo y testigos de matrimonio en determinados clústeres familiares, lo que en ocasiones ha ayudado a plantear hipótesis razonables de filiación a falta de fuentes directas (debido, por ejemplo, pérdida de partidas de bautismo o de matrimonio perdidas).
  5. Reconstrucción/validación de expedientes de licencia por impedimento de consanguineidad recurriendo para ello a la base de datos de casi 4.650 partidas sacramentales indexadas. La reconstrucción exitosa de un expediente de consanguineidad a menudo ha permitido comprobar una hipótesis de filiación (es decir, de quién era hijo y nieto una persona) cuando se han perdido fuentes primarias directas como son las partidas de bautismo y de matrimonio.
  6. En ocasiones, utilización de fuentes históricas distintas de los libros sacramentales para establecer o confirmar la filiación de algunas personas de la base de datos.
  7. Pruebas de ADN para verificar las genealogías o resolver dilemas que se puedan haber presentado en su elaboración.

Algunas estadísticas del proyecto


a.) Duración del proyecto: tres años.

b.) Fecha de inicio: 6 de julio de 2016.

c.) Fecha de finalización: 12 de septiembre de 2019.

d.) Partidas indexadas: 4.628 partidas sacramentales pertenecientes al período 1710-1959, de las cuales 3.024 corresponden a bautizos, 677 a matrimonios y 927 a defunciones. En más del 50% de las partidas de bautismo indexadas se ha incluido el nombre de los padrinos del bautizado.

e.) Parroquias cubiertas: principalmente las siguientes localidades de la jurisdicción eclesiástica de Santa Ana del Norte:

      1. La villa de Santa Ana del Norte
      2. La Vecindad (Arismendi)
      3. El Maco (Bolívar)
      4. Los Pedregales
      5. Juan Griego (jurisdicción de Santa Ana hasta 1843)
      6. Los Hatos (Altagracia)
      7. Pedro González
      8. Las Gamboas
      9. Tacarigua

También se han revisado -y en ocasiones indexado, aunque en menor proporción- algunas partidas de las siguientes localidades no pertenecientes a la jurisdicción eclesiástica de Santa Ana:

      1. La Asunción
      2. San Juan Bautista (jurisdicción de Santa Ana hasta xx)
      3. Paraguachí
      4. Juan Griego (parroquia separada de Santa Ana a partir de 1843)

f.) Reconstrucción/validación de 23 expedientes matrimoniales de licencias por impedimento de consanguineidad.

g.) Descargas de la página web de Family Search: más de 2.250 imágenes digitales incorporadas al archivo digital del autor. Nota: el archivo de imágenes se ha organizado mediante una estructura de árbol jerarquizada que funciona en sí misma como un árbol genealógico y facilita la localización de las imágenes.


Apellidos / linajes investigados


En una primera etapa, la investigación ha estado centrada en la genealogía del autor de esta investigación (en adelante "el autor"), y no en todos los apellidos de todas las parroquias de la isla, que puede ser un siguiente objetivo a lograr por el mismo autor o por otras personas en siguientes etapas del proyecto.

Como resultado de lo anterior, la base de datos está de momento sesgada hacia los siguientes apellidos y linajes de la Banda Norte de la isla (la villa de Santa Ana y parroquias subsidiarias):
  1. Apellidos/linajes de la genealogía del autor.
  2. Apellidos/linajes que sin pertenecer propiamente a la genealogía del autor están relacionados con ella a través de -por ejemplo- los padrinos de bautismo; especialmente los de frecuente aparición, como puede ser el caso de los apellidos Carantoña y Gamboa.
  3. Apellidos/linajes de genealogías que han sido investigadas por pertenecer a personas con las que el autor tiene coincidencias de ADN, según han revelado las pruebas autosómicas de los laboratorios 23andMe y My Heritage.
En la siguiente tabla se muestran los apellidos contenidos en la base de datos ordenados conforme a su frecuencia de aparición:


De esa lista, quince apellidos son mencionados el 75% de las veces en la base de datos: Rojas/de Rojas, Romero, Gamboa, Velázquez, González, Quijada/de Quijada, Mata/de Mata, Rodríguez, Amundarain, Moreno, Díaz, Guerra y Marín.

Hay otros apellidos que se han encontrado a menudo en los libros sacramentales de la Banda Norte pero que están en estos momentos poco representados en la base de datos, sobre todo por el hecho de no entrar en ninguno de los tres grupos indicados antes. Estos apellidos son:
  1. Lunar, Serrano, Vicente, Pino, Cortesía, Valerio, Vizcaino, Hidalgo, Carreño, Melchor, Ramos, Vargas, Franco (personas guaiqueríes o de origen guaiquerí)
  2. Vicuña, Lugo, Amavita, Núñez, Fermín, Martínez (personas "pardas" o de origen "pardo").
  3. Santa María, Tineo, Boada, Bauza, Lazarde, Arocha, Romaní, Wettel, Ferrer, Brusón, Guinier, Amparan, Barcenilla, Mujica, Montaño, Echeverría, Udaquiola, Iriondo, Rosa/Rosas, de Yan/Deyan, Tubores, España, Acosta, Vázquez, Rengel.
Nota: arriba se ha indicado entre paréntesis, como dato de posible interés, los apellidos que aparecen casi únicamente en los libros de guaiqueríes y "pardos" en el siglo XVIII y a comienzos del XIX. La mayor parte de los demás apellidos que aparecían en los libros parroquiales de la Banda Norte en ese período eran, sin embargo, usados indistintamente por "blancos" y "pardos".

La revisión de los libros de la Banda Norte (Santa Ana, Tacarigua, La Vecindad, Pedregales, El Maco, Pedro González, Juangriego), así como en menor medida de otras parroquias como La Asunción, San Juan y Paraguachí, ha revelado ciertos patrones geográficos relativos a la distribución de apellidos en la isla Margarita entre 1710 y 1820. La fotografía es todavía imperfecta a falta de una revisión más profunda de algunas parroquias como La Asunción, pero provisionalmente tenemos el siguiente patrón:

  • Tacarigua: Gil, Marcano, Lares, Guerra;
  • La Vecindad: Romero, Guerra, Meneses y en cierta medida Rodulfo;
  • El Maco: Rojas, Brito;
  • Los Hatos: Rojas;
  • Pedro González: Mata, Estaba, Medina;
  • Santa Ana: todos los anteriores;
  • La Asunción: del Campo, Guerra, Medina, de los Reyes, Aguilera, Ayala, Boada/Boadas, Salazar, Valderrama, Caraballo;
  • Paraguachí: Caraballo;
  • San Juan: del Campo, Bello, Velázquez, Díaz, Boada/Boadas, Salazar.

Apellidos como Rojas, Marcano, Velázquez y Rodríguez eran comunes a prácticamente todas las localidades anteriores.

Notas varias


Los libros sacramentales (bautismos, matrimonios, defunciones), no sólo son una fuente fundamental para la construcción de genealogías, sino que también proporcionan datos de gran valor historiográfico. Por eso, antes de presentar algunas de las genealogías construidas durante la presente investigación, puede ser interesante compartir algunos apuntes históricos extraídos del examen de los libros parroquiales de Margarita, especialmente de los registros correspondientes a los siglos XVIII y XIX.

La llegada de los guipuzcoanos en 1775-1777


Del primer vasco asentado en la isla de Margarita del que hemos tenido noticias a través de la búsqueda bibliográfica, es del Licenciado Juan de Amundarain, nacido hacia 1600 en Ataun, Guipúzcoa. Según el autor Antonio Herrera Vaillant, el licenciado contrajo matrimonio en la isla con Agustina de Arce y Rojas, tataranieta de la famosa Ana de Rojas, asesinada por el Tirano Aguirre.

Oiartzun, Gipuzkoa
Si nos atenemos sólo a la información extraída de los libros sacramentales de Santa Ana de Norte y sus parroquias subsidiarias, vemos que la huella vasca en la Banda Norte experimentó un pico en el último cuarto del siglo XVIII con la llegada de un grupo de jóvenes guipuzcoanos, posiblemente amigos o conocidos, que se casaron con mujeres locales en un corto período de tiempo:
  1. En el año 1777, Pedro Ignacio de Elizagarate Etxabe, natural de Oiartzun de 23 años, y Agustín de Alzugaray, natural de Hondarribia, de 33 años, contrajeron matrimonio en la isla de Margarita. El primero con Tomasa Guerra, de 26 años, natural de La Vecindad, y el segundo con Juana María García, vecina de Los Pedregales. Esta última era hija de Bernardino García, nacido en Murcia, España, y de María Isabel de Córdoba.
  2. Dos años antes, en 1775, otros dos guipuzcoanos, ambos de la ciudad de San Sebastián (Donostia), llamados José Iriondo Arrillaga (unos 25 años), y José Miguel Udaquiola, (22 años) también habían contraído matrimonio con mujeres locales. El primero con Juana Paula Brito Guerra. El segundo con Ana de Jesús González Moreno. Ambas desposadas eran de la Villa de Santa Ana del Norte.
  3. De todos los anteriores, fue el apellido Elizagarate, aunque con ortografía variable (Elizagarate, Elizagarati, etc.), el que dejó una huella más duradera en las generaciones posteriores de la isla (ver más abajo en “genealogías”).

Otros españoles peninsulares y canarios

  1. En los libros parroquiales que se conservan de Santa Ana del Norte y su jurisdicción y que, como hemos dicho, incluyen registros desde el año 1710, la primera mención a una persona nacida en Europa recae en Alonso de Arce, “natural de los Reinos de España” y residente en la isla de Margarita, que casó con Juana Simona Marín en 1730. No sería, sin embargo, la primera persona de este apellido llegada a la isla directamente de España, pues hay constancia de un Licenciado Cristóbal de Arce, natural de Cantabria, que contrajo matrimonio con doña Ana de Rojas y Villena en Margarita hacia 1598 (Herrera Vaillant, 2007).
  2. Ya se ha mencionado a Bernardino García, natural de Murcia, que en 1755 contrajo matrimonio con Isabel de Córdoba, vecina de Los Pedregales. Aunque la partida se asentó en el libro de blancos, no se indica expresamente que la contrayente fuera "blanca".
  3. No mucho después, en 1761, Domingo Carantoña, natural de Galicia, contrajo matrimonio con Antonia Guerra, hija del teniente Juan Apolinar o Juan Apolinario Guerra, patriarca de una importante familia de La Vecindad muy relacionada con los Romero y con los Meneses.
  4. Sólo cuatro años más tarde, en noviembre de 1765, un caballero de las Islas Canarias, concretamente de la localidad de Telde en Gran Canaria, llamado Francisco Verde, casó con una joven de Tacarigua llamada Petronila González.
  5. En ese mismo año, Gaspar Tubores, natural de Mallorca, contrajo matrimonio con María Isabel Coello, que era hija de José Clemente Coello y de Josefa María Moreno, vecinos de Los Pedregales.
  6. También de Mallorca, de la ciudad de Palma, era José Bosque, quien en 1774 contrajo matrimonio con una joven de El Maco llamada Rosa Martínez, que no está claro si era blanca o parda. Muy probablemente sería hija de padre "pardo" o mestizo y madre blanca (es mencionada en los libros como doña Eugenia Cabrera).
  7. De similar origen fue un caballero de nombre José de Aro, natural de la isla de Menorca, que casó con María Gabriela Romero en octubre de 1783. La contrayente pertenecía a la familia fundadora de La Vecindad. Era hija de Santiago Romero y de su mujer, Francisca de Lista, propietarios de esclavos.
  8. Por último, mencionaremos a Antonio Fernández, “natural de los Reinos de España”, que contrajo matrimonio con María Tomasa García en 1825.

Extranjeros blancos no españoles

  1. En junio de 1759, la joven Francisca de Rojas, hija del sargento don Juan de Rojas y de Mariana de Rojas, vecinos de Los Pedregales, contrajo matrimonio con un caballero natural de Venecia, Italia, llamado Pedro Nicolás Ferro. El apellido sin embargo se transformó rápidamente en Ferrero o Ferrer, según consta en las partidas de bautismo de los hijos de la pareja en 1760, 1762 y 1765. El apellido Ferrer estaba presente en la localidad de El Maco al menos desde 1729, por lo que cabe esperar que la transformación de Ferro en Ferrer se produjo por un fenómeno de asimilación a un apellido de similar raíz ya conocido en la isla.
  2. Un caballero francés natural de la ciudad de Marsella llamado Juan Claude Davidere (sic) casó el 24 de abril de 1782 con Justa Rufina de Rojas, que era hija de Andrés José de Rojas y de Rosa de los Santos Rodríguez, de Los Hatos. El apellido se transformó posteriormente en David entre sus descendientes.
  3. En 1825 Andrés Monteverde, hijo de Lorenzo Monteverde y de Luisa Raffa, naturales de Génova, Italia, contrajo matrimonio con una joven de Cumaná residente en Margarita. Muchos años después, un hermano de Andrés, llamado Antonio, se casaría en segundas nupcias con una mujer de Juangriego llamada Juana María Bello.

Personas blancas, "pardos" y guaiqueríes


El sistema de libros sacramentales separados para personas blancas, guaiqueríes y "pardos" (incluyendo mulatos, "morenos", negros y mestizos de indio y blanco) se mantuvo en la jurisdicción eclesiástica de Santa Ana y parroquias subsidiarias hasta 1832, casi diez años después de su abolición en Caracas.

Portada del Libro I de Matrimonios de blancos de la Banda Norte, 1713

El sistema no era perfecto. En el curso de la investigación se ha constatado la existencia de: 1.) algunas partidas de matrimonio de parejas mixtas de blanco/a y "parda/o" asentadas en los libros de blancos, cuando por lo general estas partidas se inscribían en el de pardos; 2.) tránsito de familias de unos libros a otros, en particular se han observado casos en los que el matrimonio de los padres era asentado en el libro de pardos, pero el bautismo o matrimonio de los hijos en el de blancos; y 3.) actas de visitas apostólicas en las que se apercibe a los párrocos a ser más estrictos en la separación de partidas de "blancos y pardos", especialmente en los libros de matrimonios.

Para ilustrar esta "permeabilidad" del sistema, podemos usar el caso del general Policarpo Mata (1793-1881), prócer de la Independencia de Venezuela, y de su hermana Petronila, esposa del héroe de Matasiete, coronel Francisco Esteban Gómez (ella misma considerada una heroína). Aunque los padres de ambos hermanos eran considerados "blancos", el abuelo, don Dionisio de Mata, había contraído matrimonio en 1758 con una mujer mestiza de El Maco llamada Nicolasa Velázquez, nieta de la india María de Rojas. Mientras el bautismo de Nicolasa se inscribió en el libro de pardos y mestizos, su partida de matrimonio con Dionisio de Mata se asentó en el de blancos, en contra de las disposiciones eclesiásticas del momento.

Un caso similar es el del capitán de caballería Juan Antonio de Rojas, también prócer de la Independencia y también descendiente de mestizos de El Maco, casado con María Eulalia Velázquez, mujer blanca. El bautismo de los hijos de esta pareja se registró en el libro de blancos, en lugar de hacerse en el de pardos y mestizos como era habitual en el caso de hijos de matrimonios mixtos.

Genealogía del General Policarpo Mata, prócer de la Independencia

En los libros de pardos de Santa Ana del Norte y sus parroquias, hasta la adopción de libros generales sin distinción de raza hacia 1832, los apellidos más representados eran :

     Gamboa
     Lugo
     Quijada
     Brito
     Velázquez
     Rojas
     Mata
     Díaz
     Gamero
     Núñez
     Vicuña

De los apellidos anteriores, sólo Gamboa, Lugo, Gamero, Vicuña y quizás Núñez fueron usados exclusivamente por "pardos" durante el siglo XVIII.

Los padrinos de bautismo


En la Margarita de los siglos XVIII y XIX, las estrategias de selección de padrinos de bautismo por parte de los padres de los párvulos bautizados no eran distintas de las que se han estudiado en otros lugares (ver por ejemplo, Sánchez Diego, Héctor, Patrones y prácticas asociadas al padrinazgo en un entorno rural, 2014).

En general había tres motivos principales: 1.) los padrinos (especialmente la madrina) eran elegidos para que pudiesen actuar como padres sustitutos en caso de fallecimiento de los naturales, en cuyo caso la elección casi siempre recaía en algún miembro de la familia próxima; 2.) los padrinos eran nombrados por su destacada posición económica y social, motivo por el cual es frecuente encontrar que muchos niños (a veces docenas) de una localidad pertenecientes a diversas familias comparten un padrino o una madrina común; y 3.) en el caso de madres solteras, los padrinos eran en ocasiones hermanos o parientes próximos del padre del párvulo.

El Bautizo, por Cristóbal Rojas, 1889

En esta investigación se ha puesto especial cuidado en incluir en la indexación de partidas el nombre de los padrinos (más de 1.650 partidas de bautismo indexadas los incluyen), pues dados los problemas de pérdida de material que plantean los libros sacramentales de la isla, esa información ha demostrado ser a menudo útil para situar a una persona como perteneciente a una u otra familia o linaje.

La inhumación bajo el pavimento de la iglesia de Santa Ana del Norte


A juzgar por los asientos de los libros parroquiales de defunción, durante la segunda mitad del siglo XIX parece haber cobrado impulso la práctica de inhumar los restos de personas destacas de la comunidad en el interior ("bajo el pavimento") de la iglesia de Santa Ana del Norte, a menudo delante de alguno de los altares. Esto requería autorización especial del obispo de Guayana y en ocasiones permiso de la autoridad civil.

Iglesia de Santa Ana del Norte

Algunas de las personas investigadas en este trabajo que fueron objeto de este privilegio son:

  • El general Policarpo Mata (en 1890) y su madre María Dolores Romero (en 1868).
  • Varios miembros destacados de la familia Romero, de La Vecindad, como don Antonio Esperanza Romero (en 1871) y sus hijos Justo Pastor y José Antonio Romero, así como la esposa de éste, doña Rosa Ramona Ávila (en 1893). 
  • María Epifanía Echeverría, madrina de numerosos niños de La Vecindad entre 1830 y 1850.
  • María Atanasia de Rojas (en 1880), hija de don Juan Evangelista de Rojas y de doña María Silvestra Elizagarate, casada con Silverio Alfonso, de La Vecindad.
  • José Aniceto Gamboa y su hermana Francisca Antonia (en 1895), nacidos en 1801 y 1804, respectivamente, y descendientes de una prominente familia originaria de una pequeña localidad denominada Las Gamboas (ver más adelante en Genealogías).

Sabías qué ...


En los libros sacramentales de Santa Ana y su jurisdicción ha quedado constancia de que algunos párrocos y sacerdotes eran propietarios de esclavos, pues así se indicaba en las partidas de bautismo de los hijos de sus esclavas.

En el siglo XIX en Margarita algunos nombres que hoy en día son exclusivamente femeninos eran usados también por varones, como era el caso de Eduvigis, Mercedes, Pilar y Loreto.

Algunos nombres hoy en desuso eran bastante populares, como Práxedes -usado por mujeres y hombres- o Petronila. Otros nombres curiosos eran: Pomposa, Januario, Liberata, ...

A principios del siglo XVIII en los libros parroquiales de la Banda NorteLa Asunción se la llamaba simplemente "La Ciudad", "la Ciudad de esta isla" o "la Parroquia de esta isla".

La localidad de La Vecindad se llamó originalmente La Vecindad de los Romeros o también La Vecindad de los Martínez en referencia al apellido original de la familia fundadora, que eran los Martín-Romero.

Las parroquias de la isla de Margarita pertenecieron a la provincia eclesiástica de San Juan de Puerto Rico hasta finales del siglo XVIII. Los obispos de Puerto Rico realizaron varias visitas pastorales a la isla en ese período.

Auto de la visita del Obispo de Puerto Rico a la isla Margarita en 1766

GENEALOGÍAS


A continuación, se presentan un total de trece árboles genealógicos, la mayoría conectados entre sí, correspondientes a los linajes Rojas, Romero y Elizagarate, de la Banda Norte de la isla de Margarita.

En términos cronológicos, los árboles abarcan desde el último tercio del siglo XVII hasta aproximadamente la primera mitad del siglo XX. El punto de confluencia de todos ellos es la genealogía del autor; por tanto, pueden ser útiles para otras personas en la medida que hayan investigado sus propias genealogías y busquen puntos de conexión con la del autor como una vía de expandir las suyas en sentido horizontal pero también vertical, hacia los orígenes comunes en el siglo XVII. Si somos varios los que hacemos esto y ponemos en común los resultados estaremos muy cerca de lograr una verdadera Historia genealógica de la isla de Margarita.

Al examinar los árboles genealógicos conviene tener en cuenta lo siguiente:
  • Una línea segmentada indica que la filiación se ha establecido a partir de hipótesis razonables, pero que no se ha podido acreditar mediante documentos tales como partidas de bautismo y matrimonio.
  • Las siglas b., n., f. y ca. significan "bautizado", nacido", "fallecido" y "circa", o sea, "hacia", respectivamente.
  • La mayor parte de los árboles se conectan entre sí a través de letras encerradas en círculos.
  • Es importante recordar que el sistema de doble apellido sólo se implanto en Venezuela (y en España) a finales del siglo XIX. Antes sólo se utilizaba en los registros parroquiales y otros documentos el apellido del padre, salvo en el caso de las familias nobles. Por tanto, en los árboles genealógicos que se mostrarán a continuación la regla general ha sido indicar sólo un apellido .
  • Las mujeres conservaban su apellido de soltera, como todavía ocurre hoy en día en España; el uso del apellido del marido precedido de la partícula "de" no se generalizó en Venezuela hasta finales del siglo XIX y nunca se ha utilizado en España.
  • Muchos apellidos como Rojas, Lista, Mata, Tovar, Quijada y Brito, llevaban el prefijo "de". Por tanto, si el lector (especialmente el lector latinoamericano) se topa, por ejemplo, con una mujer llamada Atanasia de Rojas debe recordar que la partícula "de" no implica que Atanasia estuviese casada con un señor de apellido Rojas, sino que su apellido de nacimiento era "de Rojas".

Los Romero


En los libros sacramentales de Santa Ana del Norte, hemos podido seguir el rastro del apellido Romero hasta llegar a finales del siglo XVII y principios del XVIII, cuando vivió el capitán Domingo Martín Romero. Es posible -aunque no podemos afirmarlo con certeza- que el capitán fuera hijo de otro Domingo Martín, vecino de la isla, que en 1639 solicitó y obtuvo de la Real Audiencia de Santo Domingo -bajo cuya jurisdicción se encontraba entonces la isla de Margarita- la confirmación del oficio de depositario general de La Asunción.

El capitán Domingo Martín pudo haber sido propietario de uno o varios hatos de ganado que estarían situados en los valles que se extienden entre la villa de Santa Ana y el cercano puerto de Juangriego, donde con el tiempo se asentaría un poblado conocido como La Vecindad de los Martínez, en alusión al apellido ancestral de los propietarios (Cheguago, 1991). El lugar estuvo vinculado desde entonces a la familia Romero, aunque ya a principios del siglo XIX había una rama de los Romero asentada en Tacarigua.


Domingo Martín, que debió nacer hacia 1655, vivió al menos hasta 1726, año en que fue testigo de la boda de una de sus nietas, Leonor María Meneses. Como patriarca de la familia, y posiblemente titular de un importante patrimonio, ejerció de padrino en los bautismos de sus numerosos nietos. De los hijos que tuvo con su esposa doña Francisca González tenemos noticias de cinco: Alonso, Francisco, Ana, Isabel y Francisca Martín. Todos ellos contrajeron matrimonio con otras personas del patriciado blanco de la zona, y los dos varones, Alonso y Francisco, se incorporarían -como era costumbre- a las milicias de blancos, donde llegarían a alcanzar los grados de teniente y de sargento, respectivamente.

Las distintas ramas de los Romero de la isla Margarita

De Alonso descienden las principales ramas de los Romero de la Banda Norte de la isla Margarita identificadas en esta investigación. Nació probablemente hacia 1685 y contraería matrimonio en torno a 1710 con María Gabriela de Salazar. La pareja tuvo diez hijos nacidos entre 1713 y 1731, ocho de ellos varones, todos apadrinados -como ya hemos dicho- por su abuelo el capitán Domingo Martín. Al examinar las correspondientes partidas de bautismo se ha podido constatar la progresiva transformación del apellido, que pasó de Martín a Martín Romero y luego a sólo Romero en unas pocas décadas. Esta transformación es posible que se produjera en Santa Ana del Norte y su área de influencia, pues en el censo de Margarita del año 1757 no aparece ninguna persona de apellido Romero entre los cabezas de familia de la ciudad de La Asunción.

La familia Romero es probablemente un buen ejemplo de la endogamia generalizada en un territorio reducido, que contaba con sólo 10.000 habitantes en 1757, y que estaba aislado en buena medida del continente. Se ha constatado que las distintas ramas que descienden del teniente Alonso Martín Romero se cruzaron en varias ocasiones a lo largo del período de algo más de doscientos años que ha abarcado esta investigación. Los expedientes de dispensa matrimonial por consanguineidad fueron frecuentes en esta familia.

Esto puede verse en la imagen anterior, pero también en más detalle en la siguiente, que muestra la genealogía de los Romero Rojas de La Vecindad, rama a la que pertenece el autor.

Genealogía de los Romero Rojas, de La Vecindad

Recuérdese que en la figura anterior y, en general, en todas las genealogía presentadas, las letras encerradas en círculos conducen a otro árboles.

Nota 1: un ejemplo del uso de pruebas de ADN en esta investigación se muestra en la figura siguiente. El acertijo genealógico consistió en este caso en demostrar que el bisabuelo del autor -de nombre desconocido- pertenecía a la familia Romero Rojas. El test de ADN del laboratorio 23andMe con la persona denominada tester 1 en la imagen (se ha ocultado el nombre por privacidad) así lo confirmó. Ahora bien, los centimorgans (cM) compartidos con tester 1 nada decían acerca de si la relación venía por el padre o por la madre de éste. El hecho de que tester 1 compartiese 14,6 cM de cromosoma X con la hermana del autor apuntaba a que podía ser lo segundo. Sin embargo, este caso muestra que hay que tener mucha cautela a la hora de extraer conclusiones de este tipo en el caso de poblaciones endogámicas, pues un segmento de ADN-X (sobre todo uno relativamente pequeño) puede venir por varias rutas.Si bien en este caso era imposible que tester 1 compartiera cromosoma X con la hermana del autor a través de su padre, pudo compartirlo a través de su madre dado el circuito endogámico que muestra la figura. La relativamente menor proporción de ADN que comparten el autor y su hermana con tester 2, emparentada con tester 1 a través  de la madre de éste, corroboró que este era el caso. Nuestra relación con tester 2 es, en efecto, la de primos quintos.

Análisis de transmisión del cromosoma X

Nota 2: La primera referencia encontrada en los libros parroquiales a La Vecindad es del año 1767, cuando el nuevo cura rector de la iglesia de Santa Ana del Norte, Manuel José Sotillo Verde, empieza a anotar en las partidas de matrimonio el lugar de procedencia de los contrayentes. A partir de 1772 el mismo párroco empieza a referirse a dicha localidad como La Vecindad de los Romeros o simplemente Los Romeros. Veinte años más tarde, en 1792, el párroco interino de Santa Ana, fray Diego González, aún empleaba el nombre de La Vecindad de los Romeros, pero ese mismo año lo cambia a Vecindad de los Martínez para referirse a la misma localidad en las partidas de defunción. A partir de 1857 el párroco Antonio Valery comienza a referirse a La Vecindad como "Arismendi". Hacia 1914 se recupera la denominación de La Vecindad en los libros sacramentales.

Los Rojas


Durante todo el período que ha abarcado la investigación (1710-1959), el apellido Rojas aparece con frecuencia en los libros sacramentales consultados. En el período 1710-1830 se encuentra tanto en los libros de bautismo y de matrimonio de blancos como en los de mestizos y "pardos".

Según Antonio Herrera-Vaillant en su ya citada obra La estirpe de las Rojas (2007), los primeros Rojas en la historia de la isla de Margarita fueron Gonzalo Hernández de Rojas, nacido en Aznalcázar, Sevilla, hacia 1470, hijo de Juan González Cordobés y de Leonor Hernández de Rojas, y su sobrino Alonso de Rojas, quien probablemente nació en Santo Domingo alrededor de 1500. Tío y sobrino abandonaron Santo Domingo, donde residían, para embarcarse en el proyecto de organizar e impulsar la actividad perlífera en Cubagua. Allí viajarían y se instalarían incluso antes de la fundación de Nueva Cádiz en 1528, de la que el primero llegaría a ser Alcalde Mayor en 1530 y 1540 y el segundo regidor desde el año de su fundación. Tras el terremoto sufrido por Cubagua en 1541, Gonzalo y Alonso de Rojas pasaron a ser pobladores de Margarita. Herrera-Vaillant afirma que hay evidencia de que Alonso murió antes de 1562 y dejó descendencia en la isla.

Reconstrucción figurada de Nueva Cádiz de Cubagua

Según el mismo autor, la famosa Ana de Rojas -quien junto con su marido, el capitán Diego Gómez, fue asesinada por el Tirano Aguirre en Margarita en 1561- habría sido hija o hermana de Alonso de Rojas. Por una mera cuestión cronológica, es más probable que fuera lo segundo. De Ana de Rojas descendían las élites de la Provincia de Caracas, incluyendo al mismo Libertador Simón Bolívar y al Mariscal Antonio José de Sucre.

Al no conservarse -o no haberse microfilmado- los libros sacramentales de Santa Ana y otras parroquias de Margarita anteriores a 1710, no hemos podido conectar a esos primeros Rojas de la historia de la isla con los numerosos individuos de este apellido que, como hemos dicho, aparecen ya en los primeros registros parroquiales que se conservan. Sin embargo, lo que sí hemos podido comprobar es que los primeros Rojas de Margarita tuvieron descendencia en el siglo XVIII a través de otro linaje de la isla que hemos documentado ampliamente durante la investigación: los Amundarain. Esto se puede ver en la siguiente genealogía.

Descendencia de los primeros Rojas de Margarita a través de los Amundarain

Si nos basamos sólo en la información extraída de los libros sacramentales de la isla, podemos afirmar que a principios del siglo XVIII los Rojas de Margarita pertenecían básicamente a tres grupos.

Por una parte estaban los Rojas de la localidad de El Maco, mayoritariamente mestizos, algunos de los cuales descendían de una mujer india llamada María de Rojas, cuya hija, la mestiza Feliciana de Rojas, fue bisabuela de Policarpo Mata (o Policarpo de Mata), famoso general de la Guerra de Independencia, y de sus hermanos Andrés de Mata y Petronila de Mata.

En segundo lugar tenemos a los Rojas de Los Hatos y del "caserío" próximo de Moriquite, personas "blancas" en su mayoría (o al menos registradas en los libros de blancos) que quizás en el siglo XVII hubiesen estado inicialmente asentadas en la villa de Santa Ana del Norte, donde aun se encontraban muchos de sus descendientes en el siglo XVIII. De los Rojas de Los Hatos con el tiempo se desgajaron los Rojas de La Vecindad y, al menos en parte, los de Tacarigua.

Por último están los Rojas del valle de San Juan Bautista, blancos y mestizos. Algunos de cuyos miembros pasaron en el siglo XVIII a Los Pedregales y a El Maco.

Rojas de El Maco


Aparte de lo que ya hemos dicho sobre los Rojas de esta localidad, hay que añadir que a los descendientes de María y Juana de Rojas, mujeres indias o mestizas de indio y blanco, se sumaron más tarde otras familias de apellido Rojas, también de origen mestizo, procedentes del valle de San Juan. Sobre ello volveremos más adelante.

Los Rojas de El Maco

Rojas de Los Hatos y El Moriquite


En contraste con los Rojas mestizos de El Maco, la mayoría de los Rojas que nos encontramos en la primera mitad del siglo XVIII en la Villa de Santa Ana y en la localidad de Los Hatos,  eran "blancos"; casi todos descendientes del teniente don Bonifacio de Rojas y de su esposa doña Ana del Campo, ambos nacidos hacia 1650. Uno de los nietos de Bonifacio, llamado Juan Antonio de Rojas, contrajo matrimonio en 1720 con una hija de Gerarda Veneciano, mientras que otro nieto, Juan Clemente de Rojas, lo hizo en 1737 con una nieta de Eugenia Veneciano, hermana de Gerarda.

Los Rojas de Los Hatos

Las famosas hermanas Veneciano eran nada menos que las propietarias de Los Hatos, que habían recibido por disposición testamentaria de su padrino, don Juan Pacheco de Villoria, gobernador y Capitán General de la isla de Trinidad. De hecho, José Joaquín Salazar Franco, mejor conocido como Cheguaco, en su trabajo Altagracia: tres nombres y un solo pueblo (1991) menciona a algunos descendientes de estos Rojas entre los numerosos copropietarios de Los Hatos que bien entrado el siglo XX aun continuaban inmersos en una maraña de procedimientos judiciales y disputas en torno al codiciado lugar.

Aunque los Rojas siguieron siendo numerosos en Los Hatos hasta ya entrado el siglo XX, hacia finales del siglo XVIII algunas ramas habían pasado a La Vecindad, posiblemente a causa de uniones matrimoniales con los Guerra, los Elizagarate y los Rodulfo, familias que junto con los Romero tenían allí su asiento.

Los Rojas de La Vecindad I

Los Rojas de La Vecindad II

Un descendiente de los Rojas de Los Hatos, llamado Juan Luis de Rojas se estableció en Tacarigua en el primer cuarto del siglo XIX y dejó allí descendencia. A este grupo pertenecen con toda probabilidad dos personas que han presentado coincidencias genéticas con el autor de este trabajo en las pruebas de ADN de la compañía My Heritage.

Los Rojas de Tacarigua

Rojas del valle de San Juan y de Pedregales


Finalmente, un tercer grupo, no tan bien delimitado como los anteriores, al menos en el ámbito del presente trabajo de investigación, es el de los Rojas del Valle de San Juan Bautista.

En el primer cuarto del siglo XVIII, cuando la parroquia del valle de San Juan dependía aun de la de Santa Ana del Norte, encontramos allí al sargento don Juan de Rojas y a su familia, que eran "blancos", así como a un grupo no pequeño de Rojas mestizos.

El sargento aparece por primera vez en los registros parroquiales como testigo en la boda de Bonifacio de Rojas, hijo del teniente Bonifacio de Rojas y de Ana del Campo -de quienes ya hemos hablado- con doña Dionisia Díaz de Hinojosa, que era vecina del valle de San Juan. Es muy probable que fuera pariente de uno o de ambos contrayentes.

Partida de matrimonio de Bonifacio de Rojas y Dionisia Díaz en 1714

Sabemos que el sargento estuvo casado con doña Gabriela Díaz de Hinojosa (¿pariente de la mujer de Bonifacio de Rojas?) y que tuvo al menos tres hijas que nacieron antes de 1709. Aunque no disponemos de las partidas de bautismo de esas tres hermanas por no existir, no conservarse o no estar digitalizados los registros parroquiales anteriores a ese año, tenemos en cambios su partidas de matrimonio, a partir de las cuales sabemos que doña Gabriela, la madre, ya había fallecido en 1715. La información genealógica de estos primeros Rojas del valle de San Juan y sus descendientes se resume en la siguiente imagen.

Los primeros Rojas "blancos" del valle de San Juan

La evidencia de la que disponemos apunta a que el sargento Juan de Rojas contrajo segundas nupcias con una tal Mariana de Rojas, aunque al no haberse podido localizar la correspondiente partida de matrimonio no podemos afirmarlo con total seguridad. En todo caso, la pareja aparece, a partir del año 1721, como vecinos de Los Pedregales, dándose la circunstancia de que, juntos o por separado, ejercieron de padrinos de los hijos de Catalina de Rojas, hija del primer matrimonio del sargento (ver la imagen anterior).

No consta que el sargento tuviese descendencia masculina, aunque al parecer su hija Rosa de Rojas, que enviudó apenas un año después de casarse con Francisco Coello, tuvo en 1761 un hijo natural llamado Francisco Javier de Rojas. Éste contrajo matrimonio con Ifigenia Díaz y fueron padres de al menos once hijos, nacidos todos en Los Pedregales. Tanto Francisco Javier como Ifigenia eran considerados "blancos" en los libros sacramentales de la época.

Por lo demás, a falta de registros parroquiales de San Juan entre aproximadamente 1735 y 1792, no hemos podido establecer un vínculo de continuidad entre esos "primeros" Rojas "blancos", de la familia del sargento Juan de Rojas, y personas también "blancas" del mismo apellido que aparecen a partir del año 1812 en los libros de la parroquia de San Juan Bautista. Copiamos algunos de esos registros de nuestra base de datos:

  • Juan de Rojas, hn de Catalina de Rojas, ya difunta, personas blancas, con Juana Bello, hn de Francisca Bello, también blancos, casados el 25.12.1812. Folio 29.
  • Don Juan José de Rojas, hl de don Juan Francisco de Rojas y de doña Cipriana del Prado, ya difuntos, de esta feligresía, con Bárbara Bello, viuda de Francisco Velázquez, todas personas blancas, casados el 18.01.1813. Entre los testigos: don Tomás Boadas. Folio 30v.
  • León de Rojas, hl de José de Rojas (José Jacinto de Rojas), difunto, y de Juana Antonia Salazar, con María Dolores Díaz, hn de María del Pilar Díaz, feligreses de esta parroquia, casados el 15.01.1820. Testigos: Manuel Ventura Salazar, José Nicolás Velázquez y Jacinto Boadas. Folios 49 y 49v.
  • Lorenzo de Rojas, hl de José Jacinto de Rojas y de Juana Antonia Salazar, con Ana Josefa Millán, hl de Juan … Salazar, difunto, y de Francisca Isabel Salazar, todos de esta feligresía, casados el 23.11.1824. Folios 73v y 74.
  • Fernando de Rojas, hn de Manuela de Rojas, difunta, con Narcisa de León, hl de Francisco Rafael de León y de Josefa Salazar, de esta feligresía, casados el 18.05.1825. Folios 76-76v.

También del valle de San Juan fue un linaje descendiente de la pareja de "mestizos" formada por Félix de Rojas (nacido hacia 1680) y Tiburcia Quijada. Tres de las hijas de esta pareja contrajeron matrimonio con caballeros de apellido Gamboa. Una cuarta hija, Josefa, permaneció soltera, pero tuvo varios hijos naturales. De éstos, sabemos que al menos dos contrajeron matrimonio en la localidad de El Maco, donde tuvieron descendencia (ver arriba la sección Los Rojas de El Maco).

Los Rojas "mestizos" del valle de San Juan


Los Elizagarate


Ya hemos hablado de la llegada de Pedro Ignacio de Elizagarate, natural de Oiartzun, Gipuzkoa, a la isla de Margarita, donde contrajo matrimonio en 1777 con Tomasa Guerra, de La Vecindad. De esta pareja descienden los Romero Rojas de La Vecindad (árbol D). Otros descendientes parecen haber mantenido estrechos vínculos familiares con los Rojas-Rodulfo, de la misma localidad (árbol C), como puede verse en la siguiente figura.

Los Elizagarate de Margarita


Los Gamboa


El apellido Gamboa aparece con frecuencia ya desde los primeros registros parroquiales que se conservan de la iglesia de Santa Ana del Norte. En la base de datos de partidas sacramentales construida en el curso de esta investigación aparecen mencionados 1.216 veces y hemos descargado 225 imágenes de los libros de Santa Ana con partidas de bautismo, matrimonio y defunción de este linaje.

Curiosamente, y a pesar de la tupida red de parentescos entre familias y apellidos observada en el período de algo más de doscientos años que ha abarcado esta investigación, el autor no ha encontrado ningún Gamboa en su genealogía. Sin embargo, se trata de un linaje que parece haber tenido una gran relevancia social en la isla, y de la que procede un número no pequeño de padrinos de bautismos y matrimonios investigados en este trabajo.

Durante todo el siglo XVIII y entrado el XIX, los Gamboa aparecen casi exclusivamente en los libros sacramentales de "pardos", aunque a principios del siglo XIX consta que personas de este apellido eran propietarios de esclavos. Entre ellos don José Aniceto Gamboa, cuyos restos recibieron los honores de la inhumación bajo el pavimento de la iglesia de Santa Ana del Norte en 1895.

Genealogía de los primeros Gamboa en los libros de Sta.Ana del Norte

ANEXOS

Problemas que plantean las principales fuentes de esta investigación


Una relación no exhaustiva de los registros parroquiales perdidos, no conservados o no microfilmados de la isla es la siguiente:

En los registros parroquiales de Santa Ana del Norte y su amplia jurisdicción eclesiástica:
  • Pérdida de prácticamente todas las partidas de bautismos del libro de blancos entre 1766 y 1773 (7 años).
  • Pérdidas importantes de partidas de bautismo de los libros de blancos en el período 1773-1796 por mal estado de conservación de los originales. En el año 1984 se copiaron de manera extractada las partidas originales que aun eran legibles, pero muchas se perdieron o el párroco sólo pudo hacer una transcripción parcial. En particular, se han observado importantes lagunas en el período 1776-1779 (se han perdido casi todas las partidas de 1778) y 1786-1788 (faltan la mitad de las partidas de 1788).
  • Pérdida de prácticamente todas las partidas de bautismo de los años 1778 y 1779 en el libro de pardos.
  • Pérdida generalizada de partidas de bautismo del libro general (es decir, sin distinción de raza) en el período 1866-1871, del que sólo se conservan fragmentos.
  • Pérdida generalizada de partidas de bautismo de los años 1904-1907 y 1909, de las que se conservan sólo fragmentos. Lo mismo ocurre con muchas partidas del libro de bautismos 1912-1915.
  • Pérdida completa o casi completa de las partidas de matrimonio de los libros de blancos entre 1786 y 1802 y entre 1814 y 1823.
  • Pérdida de las partidas de matrimonios del libro de pardos entre 1724 y 1744.
  • Pérdida de las partidas de matrimonio de los libros generales entre 1839 y 1846 y entre 1884 y 1893.
  • Pérdida de las partidas de defunción de blancos anteriores a 1747 y de los períodos 1778-1786 y 1801-1832.
  • Pérdida de partidas de defunción de los libros generales en 1842-1853 y 1876-1879.
En los registros parroquiales de La Asunción:
  • No se conservan o no se han microfilmado las partidas de bautismo anteriores al año 1809 y las de matrimonio anteriores a 1789, lo cual dificulta de manera importante la investigación genealógica en esa parroquia.
En los registros parroquiales del valle de San Juan:
  • No se dispone de los registros parroquiales entre 1734 (cuando el valle de San Juan aún pertenecía a la jurisdicción  eclesiástica de Santa Ana del Norte) y 1792 (cuando empiezan los registros digitalizados de Family Search correspondientes a la parroquia de San Juan Bautista).

Expedientes de dispensa por impedimento de consanguineidad


En las partidas de matrimonio consultadas en el período 1710-1945 se indica con cierta frecuencia que algunos contrayentes requirieron ser dispensados de un impedimento "de consanguineidad" y, en algunos casos, "de afinidad". Las dispensas eran tramitadas ante el obispado, que en el caso de la isla de Margarita fue el de Puerto Rico hasta finales del siglo XVIII y el de Guayana hasta finales del siglo XIX.

En general, cualquier parentesco entre los contrayentes de hasta "cuarto grado de consanguineidad" requería dispensa. Un cuarto grado de consanguineidad implicaba que los contrayentes compartían al menos una pareja de tatarabuelos, mientras un "tercer grado" implicaba una pareja de bisabuelos compartidos y un segundo grado una pareja de abuelos. A menudo, la consanguineidad era de "cuarto con tercero" o de "tercero con segundo" grado. También podía ser de tercer o cuarto grado "doble", lo cual indicaba que los contrayentes compartían dos parejas de tatarabuelos o dos parejas de bisabuelos. Al parecer el término "redondo" empleado por algunos párrocos significaba lo mismo, aunque no está claro.

No se ha tenido acceso a los expedientes de dispensa, en los cuales solían incluirse las genealogías de los contrayentes. Sin embargo, en esta investigación hemos intentado "validar" algunos de los casos de consanguineidad mencionados en las partidas. Para ello se han elaborando las correspondientes genealogías de los contrayentes a partir de la base de datos de partidas indexadas que hemos construido durante la investigación.

El proceso se ha retroalimentado, de forma que para "validar" un caso de consanguineidad a menudo ha habido que realizar una búsqueda específica de partidas de bautismo y defunción que han pasado a alimentar la base de datos. Asimismo, en ocasiones en lugar de "validar" un caso de consanguineidad el ejercicio ha servido para "validar" una hipótesis de filiación, especialmente en aquellos casos en los que ha sido imposible localizar las correspondientes partidas. En total se han reconstruido veintitrés genealogías de esta manera, integradas en lo que hemos llamado "Cuaderno de consanguineidad", que al menos de momento es un borrador manuscrito.



























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